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Opinion 03 de enero de 2022
El mundo sigue conmovido por la pandemia del coronavirus que, con su variante Ómicron, lo puso en vilo durante la celebración del nuevo año. Salta no fue la excepción y mostró en ese lapso cifras preocupantes de contagio que, de todas maneras, no taparon las de otra pandemia, la vial.
accidente ciclista

Luego de un registro de casi dos centenares de muertos en 2021, 2022 se inició con la primera baja en un siniestro vial, En la tarde del sábado 1 de enero sobre la Circunvalación Oeste, a la altura de La Almudena, un joven perdió el control de su camioneta y volcó de manera espectacular. Tuvo la asistencia correspondiente pero no alcanzó para salvarle la vida.

El hecho ratificó que en el país Salta es una de las jurisdicciones con mayor siniestralidad vial. El último informe nacional conocido correspondió al primer semestre del año pasado y en él, la Agencia Nacional de Seguridad Vial categorizó a la Provincia como nivel 1, es decir de “Mayor Índice de siniestralidad fatal”. En ese escalón estuvo acompañada por Santiago del Estero, Misiones, Chaco, Jujuy, La Rioja, Corrientes y Tucumán, todas de la Región Norte Grande.  

El informe del organismo de seguridad vial reconoce otros tres niveles, que en orden decreciente de gravedad son siniestralidad moderada pero estable; menor siniestralidad fatal y sin siniestralidad fatal. El registro de 67 siniestros viales con el que Salta había llegado a junio auguraba lo que finalmente sucedió: la cifra final casi triplicó ese guarismo con 187 personas que perdieron la vida en incidentes de tránsito. Ese dato la coloca en entre los diez primeros lugares de siniestralidad vial del país.

Que el año se haya iniciado con varios accidentes y abriera desde el arranque el registro de muertes, no sorprende. Tampoco se ignora que es una situación compleja tanto respecto del origen de los siniestros como de las medidas que deben adoptarse para morigerar su impacto. Además del alto costo en vidas humanas contiene un significativo costo en recursos materiales y financieros, que una sociedad en crisis y con severos problemas económicos y sociales no debe tolerar.

Con zonas identificadas como altamente peligrosas, en todo el territorio provincial se repiten estas luctuosas situaciones. Es así que el último hecho de 2021 tuvo como escenario la tranquila localidad de Cachi pero es la Capital la que congrega buena parte de los siniestros. El estado de la infraestructura vial, la falta de educación de conductores de cualquier tipo de vehículos y de los peatones y el escaso respeto por las cuestiones de seguridad, conforman un cuadro que explican muchos accidentes. 

En todos los turnos de gobiernos provincial y municipal hubo propuestas e intentos por poner en caja el desmadre de la problemática vial. A la luz de los resultados, hasta el momento no hubo éxito aun con un entramado cada vez más ajustado de organismos públicos y privados dedicados al análisis y formulación de programa y políticas para encarar la situación.  

Hay una Oficina Provincial de Incidentes Viales , una Red Interinstitucional de la Seguridad Vial en la Capital, hay un acta compromiso de adhesión al Plan Mundial Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021-2030 de la Organización Mundial de la Salud, hay propuestas para la construcción de un parque temático sobre educación vial. Pero no hay seguridad vial.

Para tener resultados se demanda la toma de conciencia por parte de la sociedad y el compromiso de los gobiernos de invertir lo que sea menester. 

Salta, 02 de enero de 2022

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