Señales

Opinion 13 de septiembre de 2021
El último domingo fue un paréntesis, intenso y con pretensiones de no pasar desapercibido. La ciudadanía salteña envió a la dirigencia política claras señales que su ánimo no es el mejor y la tolerancia se está agotando.
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Las PASO de este 12 de setiembre fueron una obligación para un poco más de la mitad del electorado; el resto hizo caso omiso de la convocatoria aunque haya algunos que pueden justificar su ausencia. De un padrón de un poco más de un millón de personas, solo 600 mil fueron a votar y menos del 90% de ellas lo hicieron de manera positiva. Es cierto que los votos blancos volvieron a sus registros históricos, de alrededor del 4%, pero los votos nulos fueron muchos –por encima de los 30 mil- y no se puede ignorar que ello es un acto intencional.

De alguna manera, el escenario de estas primarias fue atípico, como lo viene siendo el contexto de la vida cotidiana de cualquier argentino. La mayor parte del país concurrió por primera vez a las urnas para resolver la reforma bienal de los cuerpos legislativos, aunque precisamente no fue el caso de los salteños que ya decidieron la nueva integración de las cámaras y los concejos deliberantes, además de elegir una convención que probablemente el próximo mes inicie su tarea de reforma constitucional.

Este dato indica que en el humor ciudadano que condicionó la decisión electoral del domingo no pesó la demora para emitir el voto, debiendo soportar en no pocos casos largas colas. Ya se sabía que era el precio que se debía pagar para disminuir los riesgos de eventuales contagios.

Otras son las razones. Pesa la decepción en torno de una salida inmediata de la crisis económica, sanitaria y social; al menos la falta de expectativas o, en el mejor de los casos, la incertidumbre sobre la habilidad de sus gobernantes para resolver la problemática. De allí el elevado grado de apatía y desinterés en las elecciones, los candidatos y sus propuestas, según han determinado los relevamientos de la opinión ciudadana que efectuaron los especialistas.

No sorprendió entonces la reflexión con la que el Gobernador de la Provincia remató su acto individual de emitir su voto. “La gente espera que los políticos y el gobierno de turno le solucione los problemas que tiene, como la falta de trabajo, la pobreza, la desocupación”- declaró a los periodistas- ante quienes reconoció que hace falta unión. “Hay que ponerse a trabajar en una Argentina distinta y unir a todos los argentinos”, demandó.

Una elección de medio tiempo sirve para descargar las tensiones porque es la oportunidad que la democracia da a los ciudadanos para que expresen su opinión sobre la gestión de los asuntos públicos. Se evita que el mal humor torne lisa y llanamente en enojo. Pero especialmente ayuda a que los gobernantes enmienden errores y corrijan el curso de sus acciones. En la reciente elección provincial, el Gobierno logró el acompañamiento a sus políticas a través del sufragio. Para la representación en el Congreso, la exhortación de Gustavo Sáenz es que no se entregue un cheque en blanco a nadie.

La del domingo fue una primaria para elegir candidatos. El más votado en Salta representa al ganador de agosto pero encabezará una lista que no tiene tantos votos por encima de una segunda que lidera el que se ubicó en el tercer lugar en la preferencia popular. Así de complejo es el armado de las propuestas sobre las que se decidirá en noviembre.

Salta, 13 de setiembre de 2021

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