Obligación

Opinion 27 de julio de 2021
En menos de veinte días hay elecciones en la Provincia y aún hay detalles básicos que ajustar. El simulador de la Boleta Electrónica Única no está disponible y si bien hace más de una década que se usa este instrumento para votar, la renovación de la pantalla exige una práctica especialmente a quienes no tienen en la tecnología un recurso de uso cotidiano.
voto electrónico

Tampoco se han difundido las características del protocolo sanitario que estará vigente en la jornada. Si la campaña tiene alguno, a todas luces no se cumple.

En estas cuestiones tienen una responsabilidad compartida el Tribunal Electoral y el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Gobierno. Precisamente el titular de esta cartera destacó que se han seguido con atención dos procesos ya realizado, en los que no pareciera que las actuales circunstancias de emergencia sanitaria hayan impactado en su desarrollo.

En especial, el ministro Ricardo Villada dijo que las elecciones realizadas en junio en Misiones y Jujuy, marcaron el comienzo del camino que se da en el marco particular de una pandemia y, en principio, no afectó la participación ciudadana.  El promedio de concurrencia  fue el propio de elecciones legislativas, según estimó el funcionario atendiendo a que asiste menos gente que en las elecciones de cargos ejecutivos.

La afirmación del Ministro de Gobierno es cierta pero puede discutirse la ponderación de la abstención. Que más del 30% de los electores en ambas elecciones provinciales haya optado por la ausencia es un guarismo preocupante. Ya se ha destacado que es una tendencia creciente en, por lo menos, la última década la evidencia de cierto hastío cívico que lleva a la falta de entusiasmo por algunos deberes que genera la democracia.  

Las campañas que se repiten cada dos años no convocan y al igual que el armado de cada proceso electoral es una actividad excluyente de la dirigencia política, que por sí remplaza la estructura más compleja de un partido. De allí que el titular de la cartera política del gobierno de Gustavo Sáenz haya observado normalidad en su desarrollo; esto es, no se han registrado incidentes. El despliegue de carteles, que es lo que advierte que habrá elecciones, es la actividad pública más notoria.

Observadores de dos decenas de elecciones coinciden que solo es una puja de rostros y de una que otra consigna. Ello es consecuencia del procedimiento de elección, que identifica a una lista de candidatos en la pantalla en la que se produce el acto, por la cara de quien la encabeza. Pocos apuestan a un color o una sigla porque detrás de ellos no hay historia ni doctrina.

Pero tampoco hay propuestas que constituyan un programa de acción para un mandato. Si un concejal electo propusiera ya en funciones un proyecto para eliminar todos los lapachos que florecen en primavera y sedujera a una mayoría suficiente para imponer una ordenanza que no fuera vetada, la ciudad perdería una característica que la embellece. Y ningún vecino podría hacerse cargo del estropicio porque su autor no anticipó sus propósitos.

Sin embargo, debe cargar la responsabilidad por no haber exigido la exposición de una plataforma de trabajo para el caso que un político llegue a una banca en juego. Las promesas de cambios, mejoras y compromiso con el bien común resultan insignificantes si no van acompañadas con precisiones respecto del qué, cómo y cuándo se realizarán.

Por la exigencia de conocer qué pretende cada aspirante a un escaño pasa la obligación de quien, en breve, va a ejercer el derecho a elegir.

Salta, 27 de julio de 2021

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