Señor del Milagro, danos un gobernador honesto y eficiente, que ame y respete la república

Opinion 08 de junio de 2021 Por Santos Jacinto Dávalos
Esta petición a nuestro Santo Patrono es muy razonable, pues el pueblo de Salta no puede elegir por sí mismo un gobierno republicano, honesto y eficiente. Reconozco que en la elección del gobernador y de los intendentes todos los votos valen igual.
saenz gustavo chicoana

Pero en una elección disputada, como se consagra ganador al candidato que saque más votos, el Gobernador puede ser electo con el 25% de los votos, contra un 75% que no lo votó. Ese gobernador no representa la voluntad del electorado. Necesitamos una segunda vuelta que en Salta no existe, criterio que debe aplicarse en la elección de intendentes, de senadores y en los departamentos donde se elige un solo diputado.

Pero en la elección de diputados y senadores, que también forman parte del gobierno, el sistema electoral está amañado para que siempre gane el gobernador. Lo mismo ocurre con la elección de convencionales constituyentes, que aplican el sistema de elección de diputados que no es republicano. No lo son las listas colectoras.

No es republicano el predominio del gobernador sobre el Poder Judicial, el Poder Legislativo y sin control ni de legalidad ni de eficiencia para sus actos.

A las intendencias Urtubey les asignó el manejo de la ayuda social provincial y se mantiene en este gobierno. Las intendencias, excepto la capital, deben subordinarse a la buena voluntad del gobernador para hacer algunas obras para la comunidad, pues no tienen recursos propios. En muchas oportunidades se les realizó un adelanto de coparticipación, que podía ser recuperado por el gobernador en el momento que quisiese, simplemente reteniendo lo adeudado. 

Esto provocaba la imposibilidad de pagar los sueldos y sin ninguna duda, el alejamiento del intendente por la presión de sus trabajadores. Por esta razón el intendente debe aceptar las indicaciones del gobernador. Indirectamente, a través del intendente, se logra la adhesión de los habitantes de los municipios más pobres. En algunos lugares no llega el transporte público. El intendente logra así el voto de los más humildes, siempre destinados a apoyar al gobernador. Y esto es posible pues el intendente es el tata de todos.

Por el machismo imperante, en doce municipios, desde 1983 en adelante, nunca fue senadora un a mujer. Hoy tenemos 22 senadores y una sola senadora. Menos de la tercera parte es diputada y en 1998, solo la cuarta parte fueron constituyentes mujeres. Ellas nunca presidieron ninguna de las cámaras, ni la Corte de Justicia y nunca fueron gobernadoras o vice. El techo de cristal que les permite mirar arriba, pero no ascender, fue cruzado por primera vez por Betina Romero, Intendenta de la capital. Es loable la participación de la mujer en el sistema judicial y el hecho de que uno de los órganos del estado, el Ministerio Público, ha sido presidido por una mujer.

En una Jornada organizada por la Universidad Católica, el Vicegobernador Marocco y el Ministro Villada, expresaron que el proyecto de modificación de la Constitución de Salta representaba el clamor de los salteños, que habían consultado a todos los sectores de la comunidad y que era un gran paso adelante en la mejora de la calidad institucional de Salta. 
Villada admitió que la reforma no toca todos los puntos que merecen reformarse.

El gobernador tiene una inmejorable capacidad de promocionarse. Por ello resulta extraño que la consulta a todos los sectores de la comunidad no haya sido conocida. Admito que la reforma es un paso adelante en la mejora institucional, pero es un paso muy corto, pues deja intactas las instituciones que excluyen a la mujer, que no dan participación a las minorías, y que permiten que el voto de los salteños no sea igual. En 1998, con un empate técnico entre el gobierno y la oposición. Juan Carlos Romero obtuvo 38 convencionales y el resto de salteños solo 22. Estos números prueban que el sistema republicano en Salta es muy deficiente.

Marocco, un político genético, como toda su familia, no solo en las buenas, sino también cuando gobernaban los militares, y Villada, un funcionario público sin reproches, expresaron que en la reforma la Corte de Justicia no tendría un mandato vitalicio o hasta su jubilación, y, ante una pregunta, que el gobernador no va a propiciar que su mandato se prolongue a través de reelecciones sin interrupción.

No hay ninguna razón para que no cumplan con su promesa. Más aun, les creo. Pero en 1998, tanto el Partido Justicialista como la Alianza Salteña (una unión entre radicales y renovadores) elaboraron una propuesta muy minuciosa del proyecto de cada uno. Ambos prometieron aplicar en Salta la fórmula nacional para el mandato de los gobernadores. Pero ninguno cumplió. Y el resultado es el mamotreto jurídico que tenemos. Esperamos que la promesa de Gustavo se cumpla.

El poder es mal consejero para los intereses de los ciudadanos. Y cuando el poder es absoluto, como en nuestro caso, es mucho más grave.

Gustavo, con lo poco que se reforma, tiene la posibilidad de volver a la tradición constitucional de Salta de un período de gobierno y otro de espera. Y como premio le permitiríamos que este primer mandato no se cuente. Es decir que gobernaría ocho años.

Y con la Corte de Justicia existe la alternativa de modificar no solo su mandato, sino también consignar el número de sus integrantes en la Carta Magna, para que ningún gobernador llegue y ponga Jueces del palo. Romero inició de inmediato Juicio Político a tres integrantes de la Corte. Urtubey la aumentó designando dos amigos y Sáenz hizo lo mismo pero designó un hombre y dos mujeres, con lo que equilibró la paridad de género. 

La Corte debe ser también la culminación de una exitosa carrera judicial, incorporando por lo menos dos camaristas seleccionados por concurso. Solo uno de los miembros tuvo una carrera judicial importante. Se requiere una Comisión evaluadora, externa al gobierno, que proponga alternativas de selección obligatoria para el Gobernador y el Senado.

 En cuanto a la Auditoría, no puede seguir siendo el refugio de los amigos para que no controle nada. La reforma autorizada, que solo se limita a dar mayoría a la oposición no sirve, pues esta oposición puede ser gobierno, por lo que el control volvería al partido ganador. Tal como está, con la reforma propuesta, solo serviría para que acomode la oposición.

La elección de convencionales es en Agosto. Todavía el gobernador tiene tiempo para ampliar la convocatoria autorizando la transformación de la Auditoría en un órgano eficiente, capaz de controlar e impedir la corrupción.

 Puede incluir la modificación del referéndum, para que sea la expresión directa de la voluntad de los electores, sin que necesite la aprobación de sus representantes, de los intermediarios del pueblo, que es la legislatura. Aunque una abrumadora mayoría de salteños quiera el referéndum, la Legislatura, con solo no tratarlo o rechazarlo, la voluntad popular queda en el cesto de los papeles inútiles. Copiemos a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí la Legislatura puede agregar temas para el referéndum, pero nunca rechazarlo. Y vencido un breve plazo sin tratamiento legislativo, vuelve al Tribunal Supremo que convoca a referéndum, sin intervención del gobernador.

¿Cual es el miedo de la dirigencia salteña al referéndum revocatorio de mandatos? Lo que el pueblo elige lo puede rechazar por ineficiente o por corrupto. Inclúyalo.

Señor Gobernador: no tenga temor. Si su gestión es buena, aún con las reformas que solicitamos, será oportunamente elegido o reelegido. Y los salteños, reforma electoral mediante, seremos dueños de nuestro destino, y no rogaremos al Señor del Milagro impetrando por un buen gobernante. Y usted, con el apoyo de todos los salteños, tendrá la puerta abierta para buscar un espacio mucho más arriba.

Unidos y Organizados, una Argentina y una Salta más justa, es posible.

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