Fronteras

Opinion 18 de junio de 2020
Crece la preocupación en la Provincia por la situación en la frontera con Bolivia. Los pasos clandestinos que sirven al tráfico ilegal de mercadería podrían utilizarse para el ingreso de personas desde zonas con circulación comunitaria de COVID 19.
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La cuestión emergió intempestivamente en  el diálogo virtual que este miércoles mantuvieron el gobernador Gustavo Sáenz y el presidente Alberto Fernández.  Desde la irrupción de la pandemia en el país, el mandatario salteño demanda el despliegue del Ejército en el área, a sabiendas de la vulnerabilidad de esa frontera. Está probada por los constantes procedimientos de fuerzas de seguridad que detectan el tránsito de drogas, dinero en billetes y millonarios cargamentos de mercaderías no declaradas impositivamente.

La preocupación del Gobernador se vincula a la posibilidad del movimiento de personas desde localidades bolivianas en las que se ha desbordado la situación sanitaria. Ello llevó que se intensifique el control de efectivos federales y de la policía provincial, que no estarían resultando suficientes.

En marzo pasado se cerraron las fronteras por disposición del Poder Ejecutivo Nacional pero en estos últimos tiempos, como consecuencia del crecimiento de contagios en países vecinos –especialmente Brasil y Chile- ha crecido la demanda de provincias ubicadas sobre esa línea. Lo ha reconocido el propio Presidente cuando se comprometió con Salta a cubrir mejor y evitar los riesgos, que también preocupa a Jujuy y Misiones. 

Precisamente la provincia que gobierna Gerardo Morales se puso en un estado de alerta máxima que llevó al cierre de la frontera en La Quiaca y el regreso a Fase I de cuarentena en varias localidades. Se solicitó al Gobierno Nacional que se cierren por tiempo indeterminado los pasos terrestres con Bolivia y Chile, generando desasosiego en una población que había alimentado la expectativa de un retorno acelerado a la normalidad.

Si bien el Ejecutivo nacional puede disponer un refuerzo de la custodia de la frontera con efectivos del Ejército, su tarea es solo de apoyo logístico a las fuerzas de Gendarmería porque la ley de Seguridad Interior les impide hacer operaciones adentro del país. Su acción, en todo caso, es disuasiva para frenar el ingreso de extranjeros por pasos ilegales.

El gobernador salteño, en tanto, se ha trasladado a la zona más complicada teniendo en cuenta que Salvador Mazza tiene un solo caso de contagio y un grupo de pobladores bajo control estricto por una cuestión de cercanía. Pese a ello, el problema es muy complejo ya que el comercio vecinal es intenso y se ha sumado la demanda de atención sanitaria de ciudadanos bolivianos. 

Una información periodística dio cuenta de una situación caótica que durante la guardia nocturna del martes pasado se vivió en el hospital de esa localidad, por la presencia de pacientes que llegaron "en manada".  Según se indicó oficialmente en Yacuiba, la ciudad boliviana más importante frente a Salvador Mazza, se registra el doble de contagios que toda la Provincia tiene desde marzo.

Esta situación de alerta justifica el movimiento del Gobernador de la Provincia hacia la zona comprometida para dar respuesta a sus autoridades y a la población. El comercio cerró sus puertas y  se suspendió la prestación de servicios para desalentar – a costa de sus propias pérdidas- un tráfico de personas que puede resultar peligroso. La cuestión fronteriza, que siempre fue un dato complejo, toma otra dimensión en este tiempo de pandemia.

Salta, 18 de junio de 2020

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