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Opinion 16 de junio de 2020
Fue convocada la Asamblea General Ordinaria del Centro de Obrajeros del Norte para renovar sus autoridades. Se efectuará el 10 de julio en su sede social de San Ramón de la Nueva Orán, como una señal que la adversidad no desanima a un sector empresario que en la Provincia y en el país tiene definido un plan estratégico forestal y foresto-industrial 2030.
arboles

La convocatoria es una formalidad que da cuenta de la necesidad de mantener una organización que le permita, al margen de las urgencias que impone la pandemia, seguir advirtiendo los riesgos que se ciernen sobre una actividad que tiene un gran efecto multiplicador. La producción de Salta podría colapsar ante la falta de desarrollo forestal, fue lo que se señaló hace un poco menos de treinta días por Aries una entidad que es parte vertebral de la Mesa Foresto Industrial de Salta.

Éste es uno de los sectores que ha puesto en evidencia la crisis de la economía argentina, que se manifestó en 2018 y alcanzó picos irreversibles luego de las últimas primarias que parecen lejanas pero han sucedido hace menos de un año. Precisamente uno de los últimos actos del anterior gobierno nacional fue repasar lo actuado por la mesa nacional. 

La inestabilidad macroeconómica del país -con la caída de actividad y altos costos financieros- impidieron que logros microeconómicos generen un impacto por lo menos en las zonas productivas. Las ventas cayeron en el mercado interno y las grandes inversiones que el sector aspiraba atraer, no se realizaron. 

Lo que quedó -y a su recuperación apuesta un nuevo esfuerzo del empresariado norteño- es la identificación de los puntos relevantes a atender en toda la cadena para facilitar esas inversiones. Se había planteado como requisito el fortalecimiento de la seguridad jurídica, una reforma laboral para facilitar el empleo y la reducción de la carga fiscal mediante la supresión de impuestos distorsivos. Cuando irrumpió el Covid 19, justamente fue la foresto industria la que había tenido la oportunidad de una revisión de objetivos en la apertura de una gestión que, en el primer trimestre de su instalación, había estado centrada en resolver una crisis sociosanitaria que incluía a la zona productora de madera.  

Lo que sobrevino de inmediato no fue la promoción de la actividad como se había acordado con las flamantes autoridades provinciales. Por el contrario, se mantuvo la falta de inversión y desapareció toda posibilidad de apoyo estatal. Ello llevó a que en mayo último, la entidad empresaria cargara las tintas sobre el desarrollo de la industria papelera en el Litoral -que el coronavirus no detuvo-  porque podría generar en el corto plazo la escasez de madera para los usos cotidianos en la Provincia, como el embalaje de su producción agropecuaria. Actualmente se consumen 50 millones de cajones por año, 300 mil pallets y eso no se fabrica con madera local, según informó el Centro de Obrajeros del Norte.

Mientras el Ejecutivo Provincial se enfoca en el control de la pandemia y prepara alguna forma de organización de las cuentas públicas, incluyendo la renegociación de la deuda heredada de la anterior gestión, la Legislatura ha comenzado a tratar cuestiones relacionadas con el salvataje de actividades afectadas por la informalidad.

En ese marco, la importancia de las entidades empresarias se refuerza. Serán las convocadas a concurrir al diseño de políticas públicas para la etapa que viene.

Salta, 16 de junio de 2020

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