Desafío

Opinion 20 de marzo de 2020
Está vigente el aislamiento social, preventivo y obligatorio. No suena duro pero es una cuarentena estricta que se va a extender por diez días. En su lanzamiento se prometió severidad porque la democracia lo exige.
peatonal vacia

El mensaje presidencial imponiendo la medida no se fue en detalles sobre sus peculiaridades. Destacó que la Argentina todavía está a tiempo de evitar que la pandemia que tiene a mal traer al mundo sea incontrolable. Frente al coronavirus, cuidarnos es aislarnos, reduciendo al máximo el contacto social y la circulación, es lo que dijo el mandatario nacional.

Efectivamente, desde la cero hora pasada y  hasta el martes 31 a la medianoche rige una cuarentena total que empuja a cada ciudadano argentino al interior de sus casas, con escasas y precisas excepciones. Alberto Fernández reconoció el riesgo de la veloz expansión de la pandemia del Coronavirus y la calificó como el problema de salud más grave que se haya tenido en toda la vida democrática, de 1983  la fecha. 

El anuncio destacó los dos frentes prioritarios a los que se apunta: garantizar al máximo posible la salud pública de la población y mitigar los efectos sociales y económicos adversos sobre la producción. La lucha tiene dos protagonistas: el Estado y las poblaciones. Dos son también las principales recomendaciones: higiene y aislamiento.

Como los que viene exponiendo desde que se confirmó que el Covid-19 llegó al país, el discurso presidencial fue conceptual, para imponer la idea que en esta crisis no hay lugar para actitudes individualistas, que todos son co-responsables. Paradójicamente, se demanda el distanciamiento social y se reconoce que el destino común depende de cada uno. 

El Presidente de la Nación rescató una categoría social abandonada: la comunidad. Así se llama al conjunto de personas que tienen elementos en común. Por ejemplo, un idioma o una ubicación geográfica; pero también costumbres, que deberán cambiar en este tiempo breve pero intenso. Se trata de hábitos que se disfrutan, como el mate o el abrazo, que quedarán suspendidos por un tiempo, según las palabras presidenciales 

La que se va a vivir será la prueba más exigente que la Argentina haya tenido en lo que va del siglo, dijo también el mandatario. Allí también se deberá imponer el sentido de comunidad, respecto de una visión de cómo vivir o los valores que se comparten. 

Este viernes se estrena un aislamiento que implicará un cambio enorme en la vida cotidiana. Desafiará la capacidad de convivencia y permanencia en el hogar, dijo el Presidente al explicar que el objetivo es que la pandemia sea gobernable, que el incremento de los contagios sea compatible con el sistema sanitario. 

Con aquellos que pongan en riesgo la salud de los argentinos, el Estado será implacable. Es la advertencia formulada desde un atril al momento de convocar al esfuerzo, templanza, tolerancia, solidaridad y cooperación. 

Por diez días habrá otra Argentina. Es el desafío.

Salta, 20 de marzo de 2020

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