Rafael Grossi asume en la Agencia de Energía Atómica de la ONU

El Pais 02 de diciembre de 2019
El argentino renuncia a su cargo como embajador de Austria para asumir el mando del organismo nuclear
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Rafael Grossi, el embajador argentino en Austria que fue seleccionado para dirigir el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) -la agencia más importante del mundo en materia de seguridad nuclear-, asume hoy su cargo y renuncia a su cargo en la cancillería.

A partir de hoy, Grossi deja su cargo como representante argentino en Austria para asumir el mando del organismo nuclear. Según fue publicado hoy en el Boletín Oficial, se establece que "el señor Embajador Extraordinario y Plenipotenciario D. Rafael Mariano Grossi cesará en sus funciones como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República en la República de Austria, el día 2 de diciembre de 2019".

Grossi es licenciado en Ciencias Políticas (UCA), con una maestría en Relaciones Internacionales, y un doctorado en Historia y Política Internacional de la Universidad de Ginebra. Es especialista en tecnologías nucleares y dentro de su carrera -que tiene más de 35 años de trayectoria-, participó en las negociaciones de la Convención sobre Armas Químicas y el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. 

La victoria del diplomático, el pasado 29 de octubre, fue celebrada por Mauricio Macri y el canciller Jorge Faurie, quienes felicitaron a Grossi por Twitter. Lo mismo hizo el presidente electo, Alberto Fernández.

Nunca un argentino ocupó un cargo diplomático tan relevante en la escena internacional. Grossi asumirá el próximo 3 de diciembre y sucederá al japonés Yuyika Amano, quien falleció en julio.

Trayectoria
En 2002, Grossi fue nombrado jefe de gabinete de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), con sede en La Haya. Allí asumió tareas muy delicadas, en especial las referidas al cumplimiento por parte de los Estados miembros, incluida la verificación de la destrucción de las reservas de armas químicas.

En 2015, presidió la Conferencia Diplomática sobre la Convención de Seguridad Nuclear, un hito diplomático convocado para revisar las cuestiones de seguridad nuclear después del accidente en la central nuclear de Fukushima en 2011.

(La Nación)

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