
Desarrollo

Puso la mirada en el mediano y largo plazo abriendo el proceso de revisión del Plan de Desarrollo Estratégico, en su tercera versión hacia 2050.
Cabe repasar la historia de este plan, aprobado oficialmente por decreto del Ejecutivo en 2012. El proyecto original nació en 2009, mediante una iniciativa privada que impulsó la Fundación Salta y desde ese punto fue diseñado con objetivos a largo plazo y amplia participación social. De alguna manera motorizó la demorada puesta en marcha del Consejo Económico y Social de la Provincia, cuya creación fue ordenada por el Artículo 77 de la Constitución, en su reforma de 1986, mediante la sanción de la ley 7784, en agosto de 2013.
En las circunstancias actuales, se erige como una plataforma para canalizar los consensos que se construyen en el marco del CES, órgano colegiado y consultivo del Poder Ejecutivo, del que forman parte representantes de los sectores políticos, empresarios, académicos, sindical y de instituciones sociales. Esa tarea tuvo un momento relevante en la jornada “Salta 2050: Diálogos para construir el futuro", realizada este lunes.
El punto de partida fue el diagnóstico de una situación provincial que se debate entre la potencialidad de los recursos y las limitaciones estructurales, parte de las cuales son consecuencia de políticas nacionales y mucho, de los errores propios. Para cualquier impulso al crecimiento se determinó la necesidad de reglas claras, seguridad jurídica, estabilidad fiscal e infraestructura estratégica como condiciones fundamentales.
Los debates realizados revelaron amplios puntos de coincidencia. Uno de ellos es la priorización de la integración regional con países limítrofes. Allí juegan un rol fundamental los organismos multilaterales, dando cuerpo a los esfuerzos por consolidar el financiamiento del Programa de Infraestructura Logística, que se lleva adelante con el apoyo del Banco Mundial, Banco interamericano de Desarrollo y FONPLATA, entre otros. que tiene como meta central el fortalecimiento del estratégico Corredor Bioceánico del Eje de Capricornio.
Otras coincidencias se asentaron en la orientación y los ejes fundamentales para el desarrollo económico y productivo. Allí juega un rol fundamental la determinación de metas provinciales para las próximas décadas mediante su adaptación a los nuevos desafíos globales con articulación de los sectores público y privado y el concurso de las universidades e instituciones intermedias.
El crecimiento reclama políticas de Estado que capten inversiones y promuevan agregado de valor, para facilitar la creación de fuentes de trabajo. Hay que potenciar al sector agropecuario, especialmente la ganadería, y facilitar la integración con la industria. Se reconoció que la minería será un motor que se irradiará a otros sectores y se ponderó al comercio, como el hilo que debe vincularlos a todos.
El sustento de cualquier pretensión está en la concepción política que de inmediato exige abandonar la encrucijada del corto plazo, en el que los sectores más activos tienen un panorama muy complejo. También demanda un cambio en la tendencia actual, que es centralista y genera problemas estructurales en el interior del país y dentro de él, en las zonas alejadas de sus metrópolis.
Por sobre las cuestiones sectoriales hay coincidencias en la necesidad de construir acuerdos amplios que trasciendan las diferencias partidarias y permitan establecer políticas sostenidas en el tiempo. Ello obliga a definir qué modelo de provincia se pretende consolidar en la primera mitad del siglo 21.
La tarea a encarar es compleja y básicamente exige que los salteños, desde su lugar, se comprometan a una participación que democratice el desarrollo.
Salta, 19 de mayo de 2026







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