
La trama detrás del “Mundialito” salteño: $130 millones y el aporte de AFA
Mientras en la sede de calle Gurruchaga de la Liga Salteña de Fútbol tiran la casa por la ventana para festejar el primer puesto obtenido días atrás en el Mundialito 2026 de Costa Daurada, desde hace meses dirigentes del fútbol local cuestionan por lo bajo no sólo la participación de una selección parcialmente salteña en el certamen, sino también el origen y uso de los fondos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) que financiaron el tour europeo.
El presidente de la Liga Salteña de Fútbol (LSF), Sergio Chibán, estimó el costo total del viaje en $130.000.000. Según detalló, la Liga aportó $8.000.000 de fondos propios, mientras que “el resto lo consiguió este presidente; todo por afuera”: recursos del Estado provincial y un aporte de AFA que, según precisó durante la entrevista, ascendió a $110.000.000 que fueron transferidos dos meses antes del viaje.

Ante la consulta sobre el concepto bajo el cual fue imputado ese dinero en la entidad madre del fútbol argentino (que por estos días tiene a su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia, en el ojo de la tormenta justamente por el manejo de sus arcas), Chibán señaló que en la factura figuraba como “Viaje a Torneo Internacional” y que jamás podría haber entregado esa partida a los clubes miembros de la LSF ya que le fue otorgado pura y exclusivamente para la participación del Mundialito en el que, según explicó, los jugadores representarían a AFA.
Pese a esta afirmación, no existe ninguna resolución de AFA que consigne la erogación a favor de la Liga Salteña para ese destino. Además, Javier Treuque —vicepresidente de AFA y secretario general del Consejo Federal—, al ser consultado por el aporte de $110 millones para un viaje de un seleccionado salteño, manifestó: “No tenemos conocimiento del tema”. Por su parte, el tesorero de AFA, Pablo Toviggino, optó por no responder las consultas.
Respecto del aporte del Gobierno de la Provincia de Salta, Chibán precisó que representaba alrededor del 8% del total, aunque al momento de la entrevista ese dinero aún no había sido desembolsado. Desde la Secretaría de Deportes negaron haber asignado un subsidio para el viaje y, al menos en el Boletín Oficial de Salta, no se publicó hasta el momento ninguna asignación presupuestaria del Ejecutivo provincial para ese destino.
En el plano interno, en ninguno de los seis boletines de reuniones de comisión directiva emitidos por la LSF este año se hace mención al viaje, Chibán expuso que el “asunto Mundialito” fue tratado por el Comité Ejecutivo, es decir en la mesa chica. También fue categórico en puntualizar que, por tratarse de una entidad privada, la liga no tiene obligación de brindar explicaciones sobre el uso de sus fondos.
El denominado Mundialito de Costa Daurada es un torneo internacional de fútbol infantil organizado por una empresa privada vinculada a la escuela de Ricardo Godoy. No forma parte del calendario oficial de AFA ni de FIFA y, según los propios organizadores, la participación no se obtiene por clasificación deportiva sino mediante el simple pago de una inscripción. El costo por participante ronda entre los 2.200 y 2.600 dólares, cifra que asciende a entre 3.200 y 3.500 dólares si se suman pasajes, documentación y logística. Sin embargo, el viaje fue presentado en Salta como una competencia internacional a la que se accedió tras ganar en 2025 el Torneo de Ligas.
La conformación del plantel también generó cuestionamientos internos ya que, si bien nunca se dio a conocer el listado de jugadores ni los clubes a los que pertenecen, distintas fuentes consultadas -y comentarios en redes sociales- denunciaron que el seleccionado no estuvo integrado exclusivamente por jugadores salteños. De acuerdo a lo indicado por el presidente de la Federación Salteña de Fútbol, Osvaldo Romano, que nuclea a ocho ligas del interior provincial, sólo fueron tenidos en cuenta jugadores de la liga de la capital de Salta, además de dos de Santiago del Estero y uno de Jujuy.
Sobre este punto, Chibán explicó que la elección de los jugadores recayó en el director técnico, Alejandro Frezzotti, pero que “para competir a un nivel alto, buscamos jugadores dentro de la zona norte para estar a la altura”. En ese marco, y dado que la participación se limitaba al pago de una inscripción, nada impedía la incorporación de futbolistas de otras provincias. El detalle es que, en ese caso, ya no se trata de un seleccionado estrictamente salteño.
El quid de la cuestión, sin embargo, pasa por otro lado. Dirigentes de clubes locales señalaron que los fondos aportados por AFA podrían haber sido destinados a sostener la actividad de instituciones que atraviesan serias dificultades económicas. Algunos clubes, incluso, advirtieron que no logran cubrir gastos básicos para cumplir con su rol social y sostener el funcionamiento diario de las divisiones infantiles y juveniles. A ello, Chibán respondió que el fin con el que AFA le entregó el dinero fue el viaje y no podría haberla usado para otra cosa y negó el abandono a los miembros de su Liga al aseverar que “en 2025 le dí subsidios por 100 millones de pesos a un montón de clubes”.
Otro de los cuestionamientos apunta al nivel competitivo del torneo. Si bien la experiencia internacional resulta valiosa y la habilidad de los jugadores argentinos no está en duda, algunos dirigentes y periodistas señalaron que los rivales no representarían un desafío acorde a lo que sugiere la denominación de “mundial”. El seleccionado salteño enfrentó, entre otros, a un equipo de Estados Unidos denominado Barcelona, a un combinado mexicano armado por una empresa privada de formación de jugadores y al club local Cambrils Unió CE. En instancias decisivas, se midió con un representativo de Marruecos, el CF Reus Deportiu y el Steaua Bucarest de Rumania, al que venció en la final por 3 a 0.
Con más de $130 millones invertidos y buena parte de esos fondos atribuidos a aportes de AFA y del Estado provincial, el viaje expone algo más que una participación internacional. Abre una discusión sobre el destino de los recursos en un contexto en el que clubes locales advierten que apenas pueden sostener su funcionamiento.
Y, si bien la LSF es una entidad de carácter privado, la utilización de fondos de origen público -o incluso transferencias de AFA- abre interrogantes sobre los mecanismos de control y rendición de esos recursos. En ese sentido, Chibán sostuvo que la totalidad de los gastos del viaje quedará reflejada en el balance anual. Como asociación civil, la entidad debe presentar sus estados contables ante la Dirección General de Personería Jurídica de Salta, organismo encargado de su control formal, aunque ese mecanismo no necesariamente implica un seguimiento detallado del origen y destino de los fondos.
Los montos y su origen fueron admitidos por el propio presidente de la Liga Salteña de Fútbol. Sin embargo, tanto AFA como el Gobierno provincial negaron haber realizado esos aportes. Entonces, ¿quién financió el viaje? ¿Por qué el malestar de los dirigentes locales?
Los números están. Las dudas, también.



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