
El municipio recibirá peregrinos entre el 14 y el 15 y tendrá su propia caminata hacia la ciudad. El párroco destacó el valor comunitario y cultural de la celebración.
Ivana Chañi
La devoción también tiene rostro de niño. Bautista Cerezo, de 11 años, llegó este domingo desde Orán caminando descalzo, en la que fue su octava peregrinación al Milagro.
Con una gorra para el sol, una botella de agua y una bolsita de pochoclos, Bautista compartió con Aries: “Estoy feliz porque estoy cerca de la iglesia. No se puede explicar, tenés que vivirlo. Es muy lindo”.

El niño camina cada año con su abuelo, su madre y su abuela, y asegura que seguirá haciéndolo: “Siempre me preparo. Les digo a todos que vengan, que lo prueben”.









