
Participación

Argentina vive el agotamiento de un ciclo histórico. El fin de un proceso que comenzó siendo transformador hasta que agotó esa fuerza. Los sucesivos fracasos potenciaron ese agotamiento.
El cambio de gobierno, sin dudas despertó el entusiasmo en un sector de la sociedad, pero la profundización de la recesión y el consecuente agravamiento de la calidad de vida de muchos argentinos ha encapsulado ese entusiasmo en una minoría, muy ruidosa e hiper activa en redes sociales, pero minoría al fin. Mas allá de la voluntad de los integrantes del gobierno nacional, la mayoria de los argentinos no está acompañando la pretendida batalla cultural que el presidente impulsa.
La decepción de la gente ante los malos resultados de los sucesivos gobiernos, la sostenida apelación a la violencia como método de acción política, la reiteración de inconductas éticas de funcionarios públicos, sumado a una sistemática prédica anti política, muchas veces impulsada desde el mismo poder político para desprestigiar a sus adversarios, indudablemente, desincentiva la particiapación de los ciudadanos.
Debemos reconstruir la política y con ella el país. Aquellos que vemos a la politica como un servicio, como uno de las maneras mas nobles de servir, necesitamos discutir mucho, necesitamos mirar hacia delante no solo por nosotros si no por los hombres y mujeres de la patria, necesitamos ser mucho mejores y no contar viejos cuentos.
Tenemos la obligación de ir adaptando los ideales a las nuevas realidades. Construir la montura para cabalgar cada tiempo en la evolución. Este cambio de época nos exige un replanteo de fondo y no simplemente de formas, para volver al futuro, para volver a ponernos al servicio del país y no para la triste actitud de pretender poner al país al servicio de la política.
La politica no debe ser la de la reacción, la del odio, la de la afirmación de uno mismo sin ceder en nada, la de hacer del adversario circunstancial el enemigo. La política debe buscar la unidad nacional.
Dejar la nostalgia para mirar el futuro. Abandonar el statu quo, para buscar la transformación.
La política no puede basarse en la dádiva, tiene que promover el trabajo y la producción.
La política no debe encubrir la corrupción, tiene que basarse en la transparencia y la defensa irrestricta de la independencia del Poder Judicial y de todas las instituciones de la República.
La política no puede ser resignación. La participación es responsabilidad de todos, pero la responsabilidad más grande es la de los dirigentes que, con su ejemplo y sus acciones, deben promover la participación de los ciudadanos.











