
Dengue y Estado

Venimos de un Estado enorme e ineficiente. Entramos a un Estado pequeño pero igual de ineficiente.
Ya son 161 los muertos y más de 230 mil casos registrados hasta el dia de ayer por el Ministerio de Salud de la Nacion, en lo que va de la temporada. El 21% de esos fallecimientos fueron en la última semana y la mayoría de los muertos por dengue residían en la zona centro del país, con picos de 34 casos fatales en Buenos Aires, 31 en Córdoba y 19 en CABA.
En lo que hace al análisis por región, hasta el momento en esta temporada el mayor número de casos -56%- es aportado por la región Centro seguida por la región NEA -24%- y NOA - 19%-. Las regiones Cuyo y Sur son las que presentan el menor número de casos.
Hoy manda el dengue y el gobierno se da cuenta tarde. Provocar no es lo mismo que gobernar. Lamentablemente lo vivimos desde hace ya muchísimos años. Vamos detrás de los problemas
En la Argentina se autorizó la vacuna del laboratorio Takeda a partir de los 4 años. Reduce 80% las probabilidades de dengue grave y 70% de dengue moderado según los tipos de virus, y siempre es más efectiva que los niveles del promedio de la vacuna antigripal; y es segura. La Agencia Europea de Medicamentos también la autorizó a partir de los 4 años.
El uso o no de la vacuna debe analizarse ponderando el avance posible de la epidemia. Dada la misma, debemos discutir si su uso puede ser útil para reducir las situaciones más graves que puede presentar la enfermedad durante la crisis. Brasil, con toda lógica y amplia evidencia favorable, decidió utilizar la vacuna. La Argentina, por omisión o mejor dicho por inacción, lo descartó.
Provincias como Salta, Misiones o Corrientes empezaron a vacunar, en vez de apoyar a esas provincias el ministro de Salud de la Nación dijo que el Ministerio a su cargo no es un supermercado que deba mandarles productos a las provincias.
La razón de la existencia de un ministerio de Salud es el diseño y la asistencia a las provincias en la ejecución de una estrategia nacional. Si la vacuna no es gratuita, obviamente serán pocos los que puedan vacunarse. Sin una estrategia nacional habrá cada vez más dengue.
En otro de los aspectos en el que es evidente la ausencia del Estado, agravando aún más la situación, es en el faltante de repelentes y el inalcanzable costo que pueden llegar a tener los productos de estas características.
El precio de los repelentes es tan absurdo como el que pagan los argentinos, en soledad, luchando contra el dengue.
Aunque tardía, es correcta la decisión que tomó el Gobierno nacional de liberar las importaciones y habilitar la venta puerta-puerta.
A diferencia de la imprevisibilidad del Covid, al dengue lo conocemos hace décadas y más allá de la influencia de los negacionistas del cambio climático, era, por lo menos lógico, haber previsto mayor temperatura y humedad, encarando campañas de concientización y prevención, compra de repelentes, insecticidas y una mirada más humana respecto de la utilización de la vacuna.
Aún en los países más liberales, la salud pública es un responsabilidad indelegable del Estado. No importa la cantidad de gente, importa la cantidad de cosas que esa gente haga por los argentinos.







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