Opinión Santos Jacinto Dávalos 13/04/2021

La esperanza mejora nuestra salud mental

A vuelo de pájaro, sin profundizar, procuraremos analizar algunas acciones y omisiones del Ejecutivo, del Legislativo y el Judicial.

La Auditoría no existe. Para no mostrar solamente críticas, reconozco el valioso accionar de nuestro gobernador en la recreación del Norte Grande, único medio para obtener recursos para que el NEA y el NOA dejen de ser el furgón de cola de Argentina. Asimismo debemos valorar la gestión relacionada con la explotación del litio. Si culmina con una fábrica de baterías en Salta, Gustavo recibirá el reconocimiento de todos los salteños.

La Organización Mundial de la Salud nos dice que “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”

Gustavo está reconociendo los errores de la primera cuarentena y ha corregido las operías de los primeros días de vacunación. Cuando comenzó este proceso, todas las familias, angustiadas por la incertidumbre de la vacunación de sus abuelos y sus padres, pasaban el día entero llamando al 148 o ingresando al sitio oficial de vacunación, infructuosamente en la mayoría de los casos, pero algunos la embocaban. Pero la fortuna de algunos provocaba incentivar los llamados pretendiendo igual suerte. Tardíamente comprendieron que debían asignar turnos. Y así, con un turno asegurado, aún sin saber cuándo, la angustia se calmó. 
El bienestar mental, agravado por las restricciones, no estuvo garantizado por nuestro gobernador. Subsiste la duda de la segunda dosis. Pero ya comenzaron a llamar a los vacunados con la primera.

La vacunación es razonablemente buena. La atención es perfecta y nos reconforta. 

Los niños y jóvenes que no pudieron asistir presencialmente a clases, salvaron la ropa con sus celulares y computadoras. Pero los más humildes, los más necesitados de ayuda, no pudieron hacerlo. El gobierno, podría haber gestado esperanza, pues podría haber diseñado un sistema que proporcionara turnos para el uso de sistemas de computación, a través de los Centros Vecinales e instituciones deportivas y sociales de cada lugar.

En nuestra juventud cada vez son más los Ni Ni, los que no trabajan ni estudian-.Existe una anomia, una falta de voluntad de estudiar y esforzarse, pues no le encuentran sentido, pues hay poco trabajo  y es mal remunerado. Se salvan los que trabajan desde sus casas por las redes. Pero no hemos preparado a nuestros jóvenes para lograr esta inserción laboral.

Pero si el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial resuelven llamar a concurso para cada uno de los cargos en sus plantas, con Jurados objetivos, sin acomodos, nuestros jóvenes procurarían su inserción estudiando y esforzándose más. La esperanza es un gran incentivo.

Todos sabemos que actualmente solo se ingresa por cuña política, amistad o parentesco. Eliminando estas lacras, lograríamos que nuestra Juventud tenga una mejor salud mental y social.

Los femicidios y la exclusión política de la mujer, irresueltas todavía, deterioran la salud mental no solamente de ellas, sino de todos. 

El Consejo de la Magistratura, que es el lugar donde se eligen los jueces, los fiscales y defensores, no ofrece garantías de imparcialidad. Sus nueve integrantes son los que toman examen a los concursantes. En la mayoría de las provincias y en la Nación, el examen está a cargo de reconocidas personalidades jurídicas, pero no en Salta. Aquí los exámenes escritos son corregidos por los nueve miembros del Consejo. 

A la Cámara de Diputados le corresponden tres representantes en el Consejo de la Magistratura. La Constitución no les exige los mismos requisitos que al resto de los integrantes -edad y años de ejercicio de la abogacía o de la magistratura-. Nuestra Cámara ha designado a tres integrantes, que pueden ser buenos diputados, pero ninguno está en condiciones de verificar la idoneidad de los postulantes a funciones judiciales. Los diputados, por su actividad política que los obliga al trato con la comunidad, pueden ser los más hábiles para el semblanteo. Para la entrevista personal. Para conocer si los postulantes son misóginos, racistas o carecen de objetividad. Los diputados perdieron una excelente oportunidad para designar a catedráticos de fuste, que contribuirían a mejorar la calidad del Consejo de la Magistratura. Pero si la razón es colaborar con la designación de los elegidos de antemano para el cargo, es evidente que han logrado mucho poder.

Todos sabemos que los integrantes del Sistema Judicial no pagan impuesto a las ganancias. La Constitución les garantiza que ni el Poder Ejecutivo ni la Legislatura pueden disminuirles los salarios. Pero si las contribuciones de dinero son extensivas a toda la comunidad y no específicas a la Justicia, deben pagar como todos. Ya en el año 1936, la Corte de Justicia de Estados Unidos – nuestra Constitución es copia de aquella- obligó a los jueces a pagar ganancias. Y nuestros Jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación los excluyeron del esfuerzo común. Las nuevas designaciones pagan ganancias, pero son muy pocos. Los designados con anterioridad, siguen sin pagar

El costo de la pandemia, las quiebras y cierres de emprendimientos, la desocupación y la pobreza creciente, requieren un esfuerzo extraordinario de la Nación y las Provincias. 

Una actitud de nuestros jueces de colaboración en este momento histórico, resultaría de suma utilidad para mejorar su pobre imagen.

Sin grave daño de sus finanzas personales, la Corte debería propiciar que sus integrantes efectúen un aporte extraordinario y voluntario, mientras subsista esta situación apremiante. Por ejemplo. Los Jueces de Corte y los miembros del Ministerio Público, aportarían el 10% de su sueldo mensual. El nivel de camaristas el 8%. El nivel de jueces y fiscales el 6%. Los secretarios y la multitud de asesores el 4%. Los subsecretarios el 2% y el resto el 1% mensual. Este aporte no va a resolver la crisis, pero mejoraría los ingresos provinciales y sobre todo la salud mental de nuestra población.

Planifiquen. Sean cristalinos, brinden información creíble. Empezando por nuestra Corte que debe informar cuánto ganan.

Sabemos que se ha efectuado una gran inversión para nuestra salud física. Pero están en deuda con nuestra salud mental y social.

Unidos y organizados, una Argentina y una Salta más justa, es posible.

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