El consumo acumula treinta meses de caída en la era Milei
El derrumbe del consumo masivo en la Argentina bajo la administración de Javier Milei continúa sin hallar un piso de contención. De acuerdo con los datos difundidos por la consultora Scentia, las ventas de productos básicos registraron una contracción interanual del 3,2%, un guarismo que no hace más que cristalizar una tendencia estructural implacable: de los 33 meses transcurridos desde enero de 2024 hasta la fecha, el consumo solo logró mostrar cifras positivas en apenas tres oportunidades, configurando un escenario de crisis prolongada que supera con holgura los registros negativos de la pandemia de coronavirus y de la gestión de Mauricio Macri.
Si bien el indicador general de consumo arrojó una caída más moderada del 1,2% —una métrica cuestionada por técnicos y analistas debido a la heterogeneidad de rubros que agrupa, desde hipermercados y farmacias hasta comercio electrónico y quioscos—, la radiografía fina expone un deterioro persistente del poder adquisitivo. Con la única excepción de los repuntes transitorios registrados en abril, septiembre y octubre de 2025, el resto del ciclo económico se compone exclusivamente de variaciones negativas, muchas de ellas encadenadas sobre bases interanuales ya profundamente deprimidas.
La dinámica sectorial muestra matices que explican la contención parcial del índice general, sostenido principalmente por el auge del comercio electrónico, que trepó un 30,5% interanual en septiembre, y por el rubro farmacéutico, que avanzó un 8,8%. Sin embargo, estos desempeños contrastan de forma drástica con el estancamiento de los quioscos, la caída del 3,4% en el canal mayorista y la floja performance de los supermercados. En este último segmento se produjo una novedad inquietante: por primera vez en meses, los negocios de cercanía, almacenes y supermercados chinos sufrieron un retroceso del 3,7%, superando la caída del 2,6% registrada en las grandes cadenas de superficies comerciales.
El ajuste en los hogares se refleja con crudeza en la caída de rubros esenciales detectada en los canales de abastecimiento minorista. Las ventas de bebidas sin alcohol se desplomaron un 21,1% interanual, las bebidas con alcohol retrocedieron un 6% y el segmento de higiene y cosmética cayó un 9%, evidenciando que las familias priorizan el recorte drástico en artículos de cuidado personal y esparcimiento. A ello se sumaron bajas del 8,6% en alimentos perecederos y del 5,2% en productos de limpieza para el hogar, dejando en evidencia que, tras 33 meses de contracción casi ininterrumpida, el tejido social resiste en los márgenes de una crisis que erosiona el consumo cotidiano.
(Con información de Página12)