El fantasma de la recesión técnica acecha a Milei
El rumbo de la economía argentina volvió a colocarse en el centro de la discusión política y técnica luego de que los registros recientes de actividad encendieran luces rojas en el Ejecutivo.
Tras un desplome mensual del 2,9% en julio —su peor registro intermensual desde la pandemia— y la pérdida de terreno en la variación interanual, el debate sobre el margen real de recuperación cobró fuerza entre analistas y consultoras, reavivando el fantasma de una "recesión técnica".
Mientras los mercados y especialistas vigilan de cerca el cumplimiento de la convención estadística que define este escenario —dos trimestres consecutivos de caída del Producto Interno Bruto en términos desestacionalizados—, las expectativas del Relevamiento de Mercado proyectan una contracción del 1% para el período julio-septiembre, lo que pondría al Gobierno ante un test numérico tan incómodo como decisivo.
Desde el equipo económico, las señales oficiales buscan restarle dramatismo al momento actual y apuntan a una reconfiguración estructural del modelo. El ministro de Economía, Luis Caputo, rechazó el diagnóstico recesivo y apostó a los motores de la construcción y los créditos hipotecarios para dinamizar la actividad, mientras que el presidente Milei atribuyó el freno a una desaceleración temporal del ritmo de expansión.
Sin embargo, la volatilidad en forma de "serrucho" que exhibe el Estimador Mensual de Actividad Económica —golpeando con fuerza a sectores clave como el comercio, la industria manufacturera y el transporte— choca con las promesas de una reactivación constante, dejando abierta la incógnita sobre si la administración logrará estabilizar el crecimiento antes de que el costo político de la desaceleración comience a pesar en el horizonte.
(Con información de Cronista)