La inteligencia artificial ya puede cortar una conversación si el usuario la maltrata
La empresa tecnológica Anthropic, creadora de la inteligencia artificial Claude, prohibió el maltrato reiterado e injustificado hacia sus modelos, una decisión que reabrió el debate sobre si estos sistemas pueden experimentar alguna forma de conciencia o bienestar.
Así lo explicó Facundo Sagarnaga en N&N por Aries, explicó que la compañía actualizó sus políticas de uso para restringir los comportamientos abusivos de usuarios que insultan, amenazan u hostigan repetidamente a la inteligencia artificial.
La nueva disposición contempla que Claude pueda finalizar conversaciones cuando detecte situaciones extremas de abuso. Sin embargo, la empresa aclaró que la restricción no alcanza a las críticas habituales, las expresiones de frustración ni a las pruebas técnicas de los modelos.
¿Puede sentir una inteligencia artificial?
Sagarnaga señaló que detrás de esta decisión aparece una discusión más profunda: si las inteligencias artificiales pueden desarrollar alguna forma de conciencia o experimentar situaciones que puedan interpretarse como malestar.
El especialista recordó que Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, reconoció que todavía no existen certezas suficientes para afirmar o descartar categóricamente esa posibilidad.
Sin embargo, advirtió que atribuir características humanas a estas herramientas también genera cuestionamientos dentro de la industria tecnológica.
“Estamos de nuevo humanizando la inteligencia artificial”, explicó al describir una de las posiciones críticas frente a esta discusión.
Cómo usar mejor la inteligencia artificial
Más allá de la polémica, Sagarnaga aprovechó su columna para brindar recomendaciones prácticas y mejorar la manera en que las personas interactúan con estas herramientas.
Explicó que ya no resulta tan importante encontrar palabras mágicas o elaborar instrucciones excesivamente largas, sino tener claridad sobre el objetivo que se busca alcanzar.
Entre sus principales recomendaciones destacó definir qué resultado se necesita, proporcionar información de contexto, explicar a quién estará dirigido el contenido y ofrecer ejemplos del estilo o formato esperado.
También aconsejó permitir que la propia inteligencia artificial formule preguntas para ayudar al usuario a precisar su pedido.
Según el columnista, las conversaciones más eficientes permiten aprovechar mejor la tecnología y evitar intercambios innecesarios, con el consiguiente ahorro de recursos informáticos.
“Mientras mejor utilicemos las inteligencias artificiales, más recursos estamos cuidando”, concluyó.