Descubren una colosal polinia invernal en la Antártida
Un fenómeno sin precedentes sacudió a la comunidad científica cuando, en agosto de 2024, la bahía de Breid —en la Antártida Oriental— amaneció con una enorme superficie de agua libre de hielo que rozó los 90.000 kilómetros cuadrados en plena temporada fría. El hallazgo, documentado tras cuatro décadas de observaciones satelitales continuas y analizado en la revista Geophysical Research Letters, puso bajo la lupa la fragilidad de los ecosistemas australes frente a eventos climáticos extremos.
La apertura de esta gigantesca "polinia", un fenómeno de agua abierta rodeada de hielo marino que jamás se había registrado en esa zona durante el invierno, no fue producto del azar, sino de una tormenta perfecta meteorológica y oceánica.
A partir de mediados de julio, una inusual cadena de seis ríos atmosféricos golpeó la región transportando desde los trópicos masas de aire con temperaturas hasta diecisiete grados por encima de lo normal. Este calor inusitado derritió y desplazó la cobertura helada a una velocidad récord, mientras que los intensos vientos asociados provocaron un fenómeno conocido como succión de Ekman, que obligó a las aguas profundas y cálidas a ascender desde las entrañas del océano para minar el hielo desde abajo.
El impacto de este evento trasciende la mera curiosidad geográfica, ya que estas aperturas alteran drásticamente el intercambio de calor, gases y nutrientes entre el mar y la atmósfera, modificando los ciclos biogeoquímicos y los frágiles ecosistemas locales.
Los investigadores advierten que, si el calentamiento global continúa fortaleciendo los ríos atmosféricos y acumulando calor en el océano Austral, este tipo de heridas gigantescas en el hielo antártico podrían dejar de ser anomalías históricas para convertirse en una preocupante postal del futuro climático del planeta.
(Con información de Infobae)