Primavera: cómo preparar el jardín y evitar pulgones y plantas deshidratadas
Con la llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas, el jardín también cambia de ritmo. Rosales que empiezan a florecer, huertas listas para las primeras cosechas y plantas que necesitarán más atención frente al sol y la deshidratación.
En su columna de jardinería en Qué Domingo por Aries, la paisajista y restauradora ecológica Nora Di Salvo repasó algunas de las tareas fundamentales para esta época del año.
Uno de los principales consejos estuvo dirigido a los rosales, que necesitan buena exposición al sol, circulación de aire y un suelo con materia orgánica.
“Todos los rosales tienen que estar al sol, que les dé aire, que tengan la tierra removida y abonada”, explicó Di Salvo. Esas condiciones ayudan también a reducir la aparición de pulgones, especialmente frecuentes cuando la planta permanece en lugares húmedos, poco ventilados o con escasos nutrientes.
La especialista recomendó realizar al menos una vez al año una tarea completa de poda, remoción del suelo y agregado de compost o materia orgánica. También sugirió colocar tomillo al pie de los rosales como una alternativa natural para ahuyentar insectos.
Los rosales pueden cultivarse tanto en canteros como en macetas, aunque en este último caso deben contar con recipientes amplios, que permitan desarrollar correctamente el arbusto.
La huerta ya empieza a dar frutos
La primavera también marca el momento de comenzar a aprovechar muchas de las verduras sembradas durante los meses anteriores.
Di Salvo señaló que ya pueden cosecharse rúcula, lechuga, perejil y apio, entre otras especies.
En el caso de la rúcula, explicó que puede realizarse hasta tres cortes. El primero produce hojas más pequeñas y tiernas, mientras que en los siguientes las hojas se vuelven progresivamente más duras.
La lechuga, en cambio, conviene cosecharla en su primera producción porque los nuevos brotes pueden resultar más duros y amargos.
Atención con las macetas y el calor
Para quienes tienen plantas en galerías, patios pequeños o departamentos, la orientación y la temperatura del ambiente son fundamentales.
Begonias, helechos, rosario, Santa Teresita y ceropegias son algunas de las especies que pueden funcionar bien en macetas colgantes, siempre que reciban la cantidad adecuada de aire y protección frente al sol intenso.
Di Salvo advirtió especialmente sobre los patios con mucho cemento, donde el calor se acumula rápidamente.
En esos espacios, incluso plantas que toleran el sol pueden sufrir mayor deshidratación y necesitar riegos más frecuentes, especialmente durante jornadas de temperaturas elevadas.
La recomendación general para esta época es sencilla: observar las plantas, garantizarles aire, controlar la humedad y acompañar el crecimiento con un suelo bien nutrido.
Así, con tareas pequeñas pero constantes, el jardín puede aprovechar al máximo una de sus estaciones de mayor crecimiento y floración.