Certidumbre
El alejamiento de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete de Ministros pone razonabilidad en un contexto institucional de pujas intestinas en el poder, que paralizaron al Congreso e interrumpieron un proceso de reformas estructurales, demorando transformaciones comprometidas. Su sucesor es un hombre de la política que viene ocupando espacios relevantes desde principios de este siglo, cuya última función fue muy significativa para los gobiernos provinciales; como ministro del Interior, Diego Santilli fue el puente por el que transitaron demandas y respuestas de los mandatarios en un modelo discrecional de administración nacional.
No sorprendieron las decisiones del fin de semana y aunque no se conozcan las razones por las que se demoró su adopción, varios protagonistas de la política argentina vieron con alivio el encarrilamiento de la situación institucional. El gobernador Gustavo Sáenz fue uno de los que de inmediato saludó el arribo a la Jefatura de Gabinete del interlocutor que en el último año pilotó la relación inestable de las Provincias con el gobierno libertario central.
La asunción del nuevo funcionario se producirá este martes pero las líneas gruesas de su tarea inmediata ya fueron trazadas. Pondrá bajo su órbita la cartera de la que era titular y eso da cierta certeza que lo que se venía negociando en las mesas de diálogo que tendía en la Casa Rosada para que los gobernadores puntualicen sus reclamos o presenten sus propuestas, tendrá continuidad. El propio Santilli se ocupó de confirmar que personalmente seguirá a cargo de un diálogo es esencial para frenar cualquier atisbo de conflictividad social, prestando atención a las urgencias y conteniendo algunos excesos desreguladores.
En principio, Sáenz expresó su confianza en la nueva etapa que inicia dentro del gabinete nacional. Con un perfil de gestión que tiene eje en la capacidad de hacerse cargo directamente de negociar las respuestas a las demandas locales -cualquiera sea su naturaleza- saludó la decisión de Javier Milei en tanto se entienda la importancia del diálogo político como herramienta para alcanzar acuerdos y atender las necesidades del interior del país.
Con los antecedentes inmediatos, que haya un conocimiento previo de quien ocupará la función más empinada de la administración nacional, es una ventaja para los gobernadores. No se trata sólo de un contacto fortalecido a través del Ministerio del Interior sino de una extendida como pública historia de un referente de la centro derecha, que comenzó su carrera política en el peronismo menemista y la consolidó a través del PRO, partido al que pertenece y en el que ocupa un lugar expectante, al punto que su objetivo es lograr para ese espacio político la gobernación de Buenos Aires. La referencia sirve para compartir con los gobiernos del interior la capacidad de avanzar en un contexto actual altamente negativo, por las limitaciones financieras.
Iniciada la segunda mitad del año, por delante no solo queda el tratamiento de leyes que reformistas que le importan de sobremanera al Poder Ejecutivo nacional -como es el caso de la supresión de las PASO, para encarar el proceso electoral que viene- sino también es el tiempo de preparación del presupuesto para el próximo año. Si se cumplen las normativas vigentes, hasta este martes puede ingresar en tiempo y forma el adelanto de los parámetros a los que se ajustará el cálculo de gastos y recursos para 2027, que sirven de guía a las autoridades económicas de la provincia.
Es de aguardar que el que se inicia sea un ciclo promisorio para tener un horizonte de certidumbre.
Salta, 29 de junio de 2026