“Nada justifica la agresión”: advierten que EE.UU. violó el derecho internacional en Venezuela
Por Aries, la licenciada en Relaciones Internacionales Carolina Buryaile advirtió que el conflicto entre Venezuela y Estados Unidos expone una situación de extrema gravedad para el orden internacional, al considerar que se han “pulverizado los postulados éticos” que sostenían el sistema multilateral surgido tras la Segunda Guerra Mundial.
Según explicó, el mundo atraviesa una crisis profunda en la que ya no se discute el qué de los hechos, sino el quién los comete, relativizando crímenes internacionales según el actor involucrado. “Se justifica o se condena una agresión dependiendo de quién la realiza o quién es la víctima, y eso es muy complejo para la convivencia global”, sostuvo.
Buryaile remarcó que, a más de 80 años de la creación de las Naciones Unidas, nada puede justificar la agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela, a la que calificó como “ilegítima e ilegal ante el mundo”. En ese sentido, recordó que el artículo 2 de la Carta de la ONU prohíbe expresamente el uso de la fuerza, salvo en dos excepciones: la autorización del Consejo de Seguridad o el derecho a la legítima defensa, individual o colectiva.
“Ese es el punto que se ha transgredido en esta oportunidad”, afirmó, al señalar que la intervención estadounidense no cuenta con aval del Consejo de Seguridad ni responde a una situación de defensa legítima comprobable.
La especialista contextualizó el conflicto dentro de una tendencia histórica de intervenciones que, en el pasado, al menos buscaban algún tipo de respaldo internacional, como ocurrió en Irak tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando Estados Unidos impulsó la doctrina de la guerra preventiva. Sin embargo, advirtió que el escenario actual va más allá.
Buryaile sostuvo que lo que hoy se observa es una revitalización de la Doctrina Monroe, especialmente a partir de la presidencia de Donald Trump, que consolida una lógica de dominación regional en América Latina.
Finalmente, alertó que desconocer el carácter vinculante de la Carta de las Naciones Unidas implica un retroceso histórico: “Si esto se naturaliza, volvemos a una especie de prehistoria del derecho internacional”, concluyó.