Fuerza
Nos toca luchar contra poderes enormes, contra lobos disfrazados de cordero, contra el olvido de lo nuestro en pos de quienes quieren lo nuestro. Y también como vos, yo no bajo los brazos ni me rindo. Yo peleo por mi tierra y por su gente, que es la mía. No cambiaré un voto en el senado por una obra que no se va a hacer. No cambiaré mis convicciones por las ideologías de turno que solo llevan al fracaso y al dolor de un pueblo.
Que sigan con el odio que todo destruye. Yo elijo el camino del diálogo, de la independencia. El camino de los salteños de a pie, de los que sueñan con sus hijos estudiando y creciendo. De los que están hartos de ver sufrir a sus padres por no llegar al día 5 y no pueden ayudarlos. Yo sigo el camino de la lucha de mi pueblo, de la esperanza y la firmeza de saber decir que no a lo que otros dicen que sí. Yo no me entrego. Si lo hiciese, no sería salteño.
Estoy convencido de que la política social, la educación, la producción y la generación de trabajo son víctimas directas del actual plan económico. Y eso significa que el pueblo, que nuestro pueblo, no gana nada. Solo pierde derechos que están en la Constitución Nacional y que nadie debería sacarle.
Pareciera que la política argentina, los políticos, necesitan de un enemigo para poder gobernar, para ganar elecciones. Atacando al otro, insultando y dividiendo. Es un camino corto y peligroso. Es un camino sin salida para nadie del que no se vuelve. Un país dividido es un país que no crece. Están haciendo que la gente se mire de reojo y no de frente, están cambiando futuro por pasado, están haciendo del odio una bandera que nosotros no debemos levantar.
Sí al disenso, a la discusión, a poner una idea en frente de otra. Esto es lo único que lleva al encuentro de una sociedad, al encuentro de un pueblo que se rige por la equidad, que se respeta, y que pone toda su fuerza por un presente digno, por su derecho a un futuro y no por el insulto y la sordera.
Tenemos que hacernos oír en el lugar que nos toque. Salta no es solo un lugar con lindos paisajes. Salta es su gente que quiere recuperar lo que le corresponde. Queremos lo nuestro, lo que nos han quitado.
Debemos tener fuerza, pero no debemos tener odio. El odio solo profundiza el atraso y hace más grande la división entre hermanos que tanto desean unos pocos.
Pongamos fuerza para defender a la educación. Pongamos fuerza para defender a nuestros jubilados. Pongamos fuerza por los derechos de nuestros hermanos con capacidades diferentes. No se trata ni de gritos ni de odio, se trata de convicciones compartidas por eso les pido a todos y a cada uno Fuerza Salta, Fuerza patria.