Opinión Juan Manuel Urtubey 09/06/2025

Prensa Libre

“La gente no odia lo suficiente a estos sicarios con credencial de supuestos periodistas”. Esta frase que suele repetir el presidente Milei es la que dispara una preocupante situación de violencia in crescendo en la Argentina.

Mientras tanto, estos días, recordando a Mariano Moreno, conmemoramos el día del periodista y con ellos la libertad de prensa. 

El informe 2025 de Reporteros sin Fronteras ubica a la Argentina en el puesto 87 del ranking mundial de libertad de prensa. El país cayó 47 lugares en dos años. La organización advirtió: “El presidente Javier Milei ha estigmatizado a los periodistas, desmantelado los medios públicos y utilizado la publicidad estatal como arma política”, dice textualmente el documento.

A su vez la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Organización de los Estados Americanos (OEA) llamó la atención respecto a “un deterioro acelerado del ambiente para el ejercicio de la libertad de expresión en la Argentina, caracterizado por la baja tolerancia del Poder Ejecutivo hacia las críticas y los procesos deliberativos”

En la misma dirección, el representante en la Argentina de un país europeo dijo al diario la Nación que “La sucesión de hechos y la escalada de los ataques a periodistas y críticos del gobierno que estamos viendo nos preocupa mucho. Tememos que la Argentina se esté convirtiendo en un banco de pruebas de nuevas prácticas antidemocráticas, destinadas a socavar libertades civiles y derechos humanos fundamentales, como la libertad de expresión y de prensa, el acceso a la información o el derecho a la protesta”.

Esta alarma internacional no está basada sólo en sensaciones o percepciones subjetivas, el informe elaborado por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) muestra que en los primeros cinco meses de año, ya se registraron 119 casos de agresiones a periodistas y en 70 de esos casos el agresor fue el propio presidente de la Nación. Ese mismo informe reporta 179 agresiones el año 2024, un 53% más que el 2023 y un 102% más que el año 2022. En el 80% de los casos, esa violencia fue originada desde el estado.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos también advirtió sobre la violencia ejercida contra periodistas, reporteros gráficos y camarógrafos por agentes de seguridad durante manifestaciones públicas, frente a la agresión sufrida por el reportero Pablo Grillo.
Sumado a esta escalada de violencia, la Secretaria de Inteligencia ordenó recabar información de todos aquellos que busquen erosionar la confianza de la opinión pública sobre los funcionarios que están a cargo de velar por la seguridad de la Nación, a la vez que pone como punto de investigación a todos los “actores” que generen o puedan generar una “pérdida de confianza” en las “políticas económicas” del Gobierno.

Considero de vital importancia tener en cuenta que todos los regímenes autoritarios a lo largo de la historia comenzaron de la misma manera, atacando a la libertad de prensa.

La libertad de prensa o expresión no es el privilegio de un sector frente otros. El derecho de publicar las ideas por la prensa sin censura es un derecho esencial, ya que constituye uno de los elementos constitutivos del sistema democrático. 

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