Las mujeres sabemos, por experiencia, lo que cuesta hacerse escuchar. Y por eso mismo, no podemos ni debemos quedarnos calladas cuando lo que está en juego es el derecho de toda una sociedad a estar informada. En un tiempo de transformaciones aceleradas y tensiones crecientes, el valor de la palabra y la responsabilidad de quien la ejerce —ya sea desde el periodismo o desde la política— adquieren una dimensión aún más crucial.
Lo que ocurrió con José Luis Espert en plena cumbre política, al referirse de forma despectiva a la hija de Cristina Fernández de Kirchner no fue simplemente un exabrupto. Fue una muestra más de lo que nos está pasando como país: estamos perdiendo el valor esencial del respeto.
Lo acusan de robarse una camioneta del canchón municipal. Se hizo pasar hasta por el hermano. Hoy fueron los alegatos y y la sentencia será la semana que viene.