Pelota o educación

Opinion 07 de octubre de 2021 Por Guillermo Martinelli
Se escucha decir en forma casi mecánica que la garantía mayor para el crecimiento de un país es la educación de su pueblo.
pelota

Apostar por la educación de los jóvenes es el latiguillo no sólo de los candidatos en campaña electoral sino un reclamo de la sociedad toda, en particular de los padres. A su vez los gobernantes de turno, casi sin exclusiones, prometen elevar el nivel educativo de los educandos e intensificar la inscripción de mayor cantidad de niños y jóvenes en los colegios inclusive de buscar a los que desertaron antes de completar la educación obligatoria en el país y reinsertarlos en las aulas.

Hace muy pocos días atrás el Presidente de la  Nación recibió en la Casa Rosada a Maximiliano Sánchez, un joven argentino de 17 años, salteño, perteneciente a la etnia wichi, por su calidad educativa ganador de la medalla de oro en las Olimpíadas de Canguros Matemáticos; primer premio en el Concurso Provincial de Literatura; solidario compañero de sus compañeros y adultos en temas tecnológicos; voluntarioso caminador de la distancia en kilómetros que separa su casa del colegio en el que estudia en la localidad norteña de General Mosconi y uno de los sesenta seleccionados a nivel mundial, dentro de tres mil quinientos postulantes de noventa y cuatro países para el premio al mejor alumno del mundo establecido por una fundación internacional y la UNESCO. Tiene esa visita un significado muy marcado: el de destacar el esfuerzo y calidad individual del joven Maximiliano como también el de incentivar la educación en todos los rincones del país para todos los jóvenes y adultos.

Ese ejemplo no es el único caso. Hay infinidad de jóvenes y padres que quieren la educación como prioridad en sus vidas y en tal sintonía se encuentra la comunidad de la ciudad de General Güemes, que durante años viene bregando por la instalación de la Escuela de Educación Técnica Nikola Tesla. Se consiguió el terreno mediante donación efectuada por una familia de ese municipio y el gobierno se comprometió a construir rápidamente el colegio. Sin embargo, un grupo de personas de un club ejercen una actitud opositora a la construcción del colegio porque en ese terreno ellos juegan a la pelota. Los donantes tuvieron que pasar el arado al predio para que visto el estado del terreno allí no se pudiera jugar, pero los jugadores iniciaron una acción judicial para impedir la instalación del colegio en ese terreno.

El pueblo de General Güemes se moviliza y marcha en apoyo de la concreción del colegio. 

Esta columna, amable radioescucha, no es una ficción, aunque cueste creer, hay gente que por sobre la educación de un pueblo pone el juego de la pelota.

Esto también sucedió en la Provincia de Jujuy y el gobernador se puso al frente del proyecto educativo actuando firmemente en defensa de la escuela.

Creo que el gobierno debe actuar con decisión clara, sin ambages, y ponerse irremediablemente a favor de su obligación con la educación y no dejar solamente en manos de los pobladores zanjar semejante  distorsión: pelota o educación.

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