
Cambios

A partir de este miércoles y hasta el 12 de setiembre está prohibida la actividad oficial que pueda resultar en la inducción de votos; esto es, inauguración de obras o lanzamientos de programas de contenido social. Por ello es que ayer el gobierno del Frente de Todos hizo un acto en la provincia de Buenos Aires, su principal escenario electoral, para mostrar un plan que apunta a resolver una de las problemáticas más demandantes como es la vivienda. Pero también lanzó un mensaje electoral considerando que las chances del oficialismo pueden resultar impactados por la violación de la cuarentena por parte del propio Presidente de la Nación. Es un hecho institucional de cuidado y debiera evitarse su uso en las actuales circunstancias.
En todo caso, lo que debe observarse es la exposición de un modelo de conducción política de un gobierno en manos de una alianza que se devoró los partidos que la integran. Es así que la incómoda posición en la que se ha colocado su principal dirigente no fue defendida por el Frente de Todos ni por el Partido Justicialista, al que preside. A Alberto Fernández le basta que su vicepresidenta lo apruebe y lo mismo le sucede a toda esa estructura política.
“Alberto, tranquilo, poné orden en lo que tengas que poner orden. No te pongas nervioso, no te enojes y metele para adelante”, fue la orden que recibió desde abajo, entendiéndose que abajo no es la expresión de una base popular sino de una lideresa que no pierde oportunidad de poner en relevancia que es la segunda pero tiene la palabra final. Es una forma confusa de ejecutar el mandato ciudadano que eligió una fórmula que formalmente gobierna pero políticamente tiene invertido sus términos.
Este tipo de acciones es comprendido y aceptado por la dirigencia que se allana a sostener una alteración de la organización institucional. Sin embargo genera confusión en el electorado que, por ejemplo, votó una propuesta que contenía a una figura política de indiscutible importancia pero a la que no pretendía en la Presidencia de la Nación. Y la confusión genera desorden.
En la Provincia también hubo confusión cuando un proyecto político fue sostenido por dos alianzas sin otro vínculo que su mentor. Casi la mitad de la ciudadanía encontró en la abstención y en el voto en blanco la forma de evitar un pronunciamiento positivo y ese es un dato que ningún dirigente puede soslayar a la hora de la evaluación de la realidad.
El otro dato es que se ha vuelto a ratificar que la victoria no es huérfana; más aún, tiene muchos padres. Pero si la paternidad no es asumida por un partido o una coalición sino por individualidades, se abre un período inquietante.
Apenas ratificados por el escrutinio provisional los resultados de la elección del último domingo, el triunfo fue reivindicado por el gobernador Gustavo Sáenz, quien formalizó el lanzamiento de un movimiento provincial que exprese los dos frentes electorales que participaron en su nombre. El resquebrajamiento comenzó horas después.
La ciudadanía, en tanto, espera cambios. La crisis social, económica y sanitaria, exige urgente atención.
Salta, 18 de agosto de 2021










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