

Hay una frase popular que dice que “el que se quema con leche, ve una vaca y llora”. Y quizás algo de eso explique lo que hoy está pasando entre los argentinos y la política.
Porque nos quemamos varias veces.
En 2001 conocimos el “que se vayan todos”. No era solamente una consigna contra un gobierno: expresaba una crisis profunda de representación. La gente no cuestionaba únicamente a un presidente o a un partido; cuestionaba a buena parte de una dirigencia que sentía cada vez más distante.
Después volvimos a creer. Llegaron nuevas identidades políticas, liderazgos fuertes y una sociedad que durante años volvió a discutir apasionadamente de política. Más tarde vino la grieta: kirchnerismo y antikirchnerismo, macrismo y antimacrismo, y finalmente el fenómeno Milei, que también nació aprovechando ese cansancio con la política tradicional.
Pero más de dos décadas después de aquel “que se vayan todos”, aparece un dato que quizás sea menos ruidoso, aunque igual de contundente: el 42% de los argentinos no se identifica con ningún partido o espacio político. Es el porcentaje más alto desde que comenzó esta serie de mediciones en 2023. Analisis-El-ascenso-del-ningunismo-Primer-informe-Creencias-Sociales-2026.pdf
El informe Creencias Sociales 2026 le pone un nombre interesante: “ningunismo político”.
Y no son solamente jóvenes desencantados, ni personas sin educación política, ni un sector determinado. El fenómeno atraviesa edades, géneros y niveles educativos. Y viene acompañado por otro número que debería encender todas las alarmas: el 63% dice estar poco o nada interesado en la política, 18 puntos más que el año pasado. Analisis-El-ascenso-del-ningunismo-Primer-informe-Creencias-Sociales-2026.pdf
Mientras nosotros seguimos preguntándonos quién es de izquierda, quién de derecha, quién peronista, libertario, radical o del centro, una enorme cantidad de argentinos parece contestarnos: “ninguno de ustedes”.
Y hasta el famoso centro político cambió. El estudio plantea algo muy interesante: ese centro ya no necesariamente representa moderación. Puede funcionar como un refugio, un lugar donde ubicarse para no pertenecer a ninguno de los extremos. Un lugar que, como dice el propio informe, “se ocupa pero no se habita”. Analisis-El-ascenso-del-ningunismo-Primer-informe-Creencias-Sociales-2026.pdf
Pero hay algo que me parece fundamental: la gente no se quedó sin ideas ni valores.
Por ejemplo, el 91% considera absolutamente inaceptable cambiar el voto por dinero, mercadería o favores y el 83% rechaza ofrecer dinero a un policía o empleado para evitar una multa o acelerar un trámite. Analisis-El-ascenso-del-ningunismo-Primer-informe-Creencias-Sociales-2026.pdf
Entonces quizás no estemos frente a una sociedad apática.
Quizás estamos frente a una sociedad decepcionada.
Y ahí la historia argentina debería servirnos de advertencia. Porque cada vez que la política creyó que podía seguir hablando consigo misma mientras la sociedad se alejaba, tarde o temprano apareció alguien dispuesto a ocupar ese vacío.
Hay otro refrán que dice: “cuando el río suena, agua trae”.
Bueno, este río está sonando.
Y quienes hacemos política podemos discutir encuestas, candidaturas y elecciones. Pero hay una pregunta bastante más importante:
si el partido más grande de la Argentina hoy se llama “ninguno”, ¿qué estamos haciendo nosotros para que los argentinos vuelvan a sentir que alguno los representa?



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