Adicción al juego: advierten que se puede tardar hasta ocho años en reconocer la enfermedad

Las personas con problemas de juego suelen llegar tarde a pedir ayuda. Esa es una de las principales dificultades que enfrenta el Programa de Juego Responsable del Ente Regulador de Juegos de Azar (Enreja).
Salud30/07/2026Ivana ChañiIvana Chañi

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Una persona con adicción al juego puede tardar entre cinco y ocho años en reconocer que la actividad provocó graves consecuencias en su vida y que necesita iniciar un tratamiento.

Así lo explicó la licenciada Andrea Temporetti, responsable del Programa de Juego Responsable del Ente Regulador de Juegos de Azar (Enreja), en diálogo con N&N, por Aries.

La especialista señaló que una de las principales dificultades del juego patológico es que se trata de una adicción que no presenta manifestaciones físicas evidentes.

“El adicto al juego llega más tarde a la conciencia del problema que cualquier otro adicto, porque esta es una adicción que no se ve en el cuerpo. Entonces, la persona no se siente adicta porque no se ve adicta”, explicó.

Las consecuencias aparecen antes que el pedido de ayuda

Temporetti indicó que las primeras señales suelen aparecer cuando las apuestas comienzan a afectar diferentes aspectos de la vida de la persona, como sus vínculos familiares, su desempeño laboral, su situación económica y sus hábitos cotidianos.

El aumento del dinero apostado y la acumulación de deudas también funcionan como señales de alarma. Sin embargo, la toma de conciencia suele producirse cuando las consecuencias ya son importantes.

Según explicó, la bibliografía especializada establece que una persona puede demorar entre cinco y ocho años en reconocer que el juego le generó problemas graves y que necesita realizar un tratamiento para poder salir de esa situación.

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La familia suele pedir ayuda primero

La responsable del programa sostuvo que, en muchos casos, son los familiares quienes se comunican con el organismo para consultar cómo intervenir.

“Son muchas las familias que se comunican con nosotros y nos preguntan qué hacer con ese familiar”, señaló.

Aunque también existen personas que solicitan asistencia por decisión propia, Temporetti aseguró que la conciencia sobre la enfermedad suele ser débil y que la adherencia al tratamiento resulta más difícil que en otras adicciones.

Además, señaló que el entorno puede prolongar el problema cuando asume las deudas generadas por las apuestas. Al recuperar temporalmente su capacidad económica, la persona puede interpretar que está en condiciones de continuar jugando.

Un problema de salud mental

Desde el Programa de Juego Responsable prefieren hablar de juego patológico o adicción al juego, en lugar de utilizar el término “ludopatía”.

Temporetti explicó que esa elección busca evitar la estigmatización y reconocer que se trata de una problemática de salud mental.

“Intentamos transformar la visión de la persona que tiene un problema con el juego y entender que tiene una enfermedad mental”, afirmó.

El programa funciona desde hace más de 16 años y tiene como objetivo informar y concientizar a la sociedad sobre los riesgos de esta adicción.

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Orientación y derivación

El área no realiza tratamientos ni intervenciones clínicas, debido a las competencias propias del organismo. Sin embargo, ofrece un espacio de escucha, orientación y posterior derivación.

Las personas que necesitan asistencia pueden ser derivadas hacia profesionales particulares, especialistas incluidos en la cobertura de su obra social o servicios dependientes de la Secretaría de Salud Mental.

Temporetti remarcó que es importante recurrir a profesionales con formación u orientación en consumos problemáticos, especialmente cuando el juego ya afecta la economía, las relaciones familiares o la vida laboral.

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