
“Miraba la foto de mi hija y seguía”: peregrinó solo desde San Antonio de los Cobres para cumplir su promesa
Ivana Chañi
Este lunes, por Aries, se conoció uno de los testimonios más conmovedores de la jornada: Walter Chaparro, peregrino de San Antonio de los Cobres, llegó a la Catedral después de caminar solo durante siete días, cumpliendo una promesa por la salud de su pequeña hija.
Minutos después de arribar, profundamente emocionado, relató su historia. “Tengo dos grandes milagros”, dijo. Recordó que años atrás peregrinó por su hijo Ezequiel, quien se recuperó de un virus que había comprometido varios sistemas del cuerpo. En ese momento caminó descalzo junto a su familia para cumplir la promesa. “Le debía un año”, confesó.
Hoy, su motivación fue su hija, que sufrió una convulsión grave y tuvo que ser trasladada de urgencia. “Si mi hija se recuperaba, yo iba a venir. Y lo hice”, aseguró. La niña recibió el alta un domingo y al día siguiente él sacó el boleto para iniciar su travesía.
Un camino difícil pero acompañado
Walter detalló que cargó una mochila grande, víveres, carpa, colchón y hasta un calentador. El viaje no fue sencillo: padeció el viento, la lluvia, dolores en los pies y hasta síntomas de púrpura. Sin embargo, en el trayecto recibió apoyo inesperado:
“Me ofrecían agua, jugo, galletas, alojamiento. Mis amigos me acompañaron en algunos tramos. Me decían: ‘Vamos, Walter, vos podés’.”
Contó que muchas personas se acercaron simplemente a saludarlo o alentarlo. “Ese apoyo fue grandísimo”, dijo con la voz quebrada.
La fuerza que lo impulsó
Cuando el cansancio parecía bloquearlo, repetía su mantra interno: “Yo las promesas las cumplo. Miraba la foto de mi hija y de mi hijo y me decía: vamos, vamos, vamos.”
Entre rezos y cantos, avanzó cada día hasta llegar finalmente este lunes por la mañana a la Catedral. “Me siento muy contento. Es una emoción que no te imaginás”, expresó.
Una fe que sostiene
Walter tiene previsto volver a peregrinar el próximo año, esta vez acompañado por un grupo. “Solo no se puede”, dijo. Agradeció a cada persona que lo ayudó durante los más de 150 kilómetros que recorrió.
“Estoy orgulloso de mis amigos, de la gente que me cuidó en el camino. La fe mueve todo.”
Su hija, por quien peregrinó, cumplió hoy 2 años y 6 meses.


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