Hoy el PAMI superó a Kafka
“El expediente de Kafka” suele ser una forma coloquial de referirse a su célebre novela El proceso, publicada en 1925. En esa obra maestra, el protagonista, Josef K., se ve envuelto en un laberinto judicial absurdo: se abre un expediente en su contra por un delito que jamás se le revela.
Hoy, en el PAMI —el Programa de Atención Médica Integral o como antes se llamaba: Programa de Asistencia Medica Integral— cualquier requerimiento de un afiliado parece ser considerado, en principio, un intento de estafa. Como si se tratara de un viejo que viene a provocar un gasto, sin tener en cuenta que de nada le va a servir el remedio, el diagnóstico, la prótesis o la operación... porque, total, ya está más cerca del arpa que de la guitarra.
Virginia, una de las abuelas de mi esposa, me dijo una vez: “La vida te ha de costar, si a viejo no quieres llegar”. Esta sentencia debería estar escrita en las paredes de todas las oficinas del PAMI.
Pero cabe preguntarse: ¿son oficinas de atención o de asistencia? La atención se refiere al acto de observar, escuchar, tratar o destinar recursos y cuidados a una persona o situación, mientras que la asistencia implica la acción directa de prestar ayuda, socorro, auxilio o cooperación para resolver una necesidad. ¿Por qué le cambiaron el nombre?.