El mapa del recorte: salud, universidades y obra pública sufren el ajuste
La administración del gasto público bajo la gestión de Javier Milei consolidó una profunda asimetría presupuestaria durante los primeros nueve meses de 2026, acumulando una contracción real del 31% respecto de 2023.
De acuerdo con un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el ajuste no afectó a todas las áreas por igual: mientras se redujeron drásticamente los recursos destinados a hospitales nacionales, programas alimentarios, universidades y obras viales, los servicios de la deuda pública elevaron su participación hasta capturar el 11,2% del gasto total de la administración nacional.
El impacto más severo se observa en la red sanitaria y en las políticas sociales, donde organismos clave como la Superintendencia de Servicios de Salud sufrieron desplomes reales superiores al 70%, y recortes significativos que golpearon a nosocomios emblemáticos como el Hospital Bonaparte, el Sommer y el Posadas.
Asimismo, partidas sensibles para la prevención de enfermedades, la asistencia a comedores comunitarios y la Secretaría Nacional de Niñez registraron caídas de hasta el 75%, acompañadas por un freno casi total en la ejecución de la obra pública y un derrumbe del 99,8% en las transferencias financieras a las provincias.
En la vereda opuesta, la priorización de recursos mostró contrastes notables dentro del propio Estado, destacándose un incremento del 63,2% en el presupuesto asignado a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) frente a los niveles previos a 2023.
Mientras entes de control y agencias de acceso a la información pública vieron mermados sus fondos por encima del 40%, el endeudamiento público profundizó su presión sobre las cuentas fiscales con un incremento interanual del 27,8% en términos reales.
(Con información de Página12)