Más de 1.000 hectáreas afectadas por las heladas en los Valles Calchaquíes, piden la emergencia
Las heladas tardías registradas en los Valles Calchaquíes provocaron daños en más de 1.000 hectáreas productivas y llevaron a la Comisión de Emergencia Agropecuaria a recomendar la declaración de emergencia o desastre en las zonas afectadas. La medida deberá formalizarse mediante un decreto provincial.
En diálogo con ‘No es una tarde cualquiera’ por Aries, el, explicó que “fueron unas heladas tardías que, si bien siempre se esperan, esta vez fueron de bastante duración, entre cuatro y seis horas de temperatura bajo cero”. Además, indicó que el invierno benigno había adelantado la brotación, por lo que las bajas temperaturas encontraron a las plantas con numerosos brotes.
Ante los pedidos de municipios y productores, se realizó un relevamiento junto con personal del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
El funcionario explicó que el fenómeno alcanzó una amplia extensión de los Valles Calchaquíes, desde Cafayate hasta zonas cercanas a Cachi, incluyendo sectores de Molinos. Las áreas más bajas estuvieron entre las más perjudicadas.
Según precisó, las hectáreas afectadas representan aproximadamente 1.000 de un total de 3.800 consideradas en la zona. Sin embargo, los daños no fueron uniformes y algunos productores registraron pérdidas mucho mayores que otros.
Para determinar cada situación, los afectados deberán presentar una declaración jurada. Dorigato explicó que, cuando el daño supere el 80% de la producción, corresponderá la declaración de desastre agropecuario; en los demás casos alcanzados por la medida, se aplicará la emergencia.
El funcionario indicó que ya hubo conversaciones con autoridades nacionales, debido a que las heladas también provocaron daños en Tucumán y Catamarca. “La idea es coordinar con ellos algún tipo de ayuda financiera, de baja de tasa, de renegociación de créditos, de deudas”, explicó.
En esa línea, señaló que la situación es especialmente delicada para los pequeños productores que concentran toda su actividad en un único terreno y sufrieron daños importantes.
“Tenemos que ver cómo evoluciona el rebrote de las plantas. En función de ese rebrote, podremos hacer una cuantificación económica y una proyección de cuánta mano de obra va a quedar sin ocuparse”, sostuvo.