Milei fue galardonado como el economista más influyente y se quebró ante su círculo íntimo
El paso del presidente Javier Milei por la capital francesa coronó su agenda internacional con una mezcla de consagración académica y alta carga emotiva. En el marco del Foro Económico de París, el mandatario fue distinguido como el "economista más influyente", un reconocimiento que le sirvió de plataforma para desplegar un encendido balance de su administración, reivindicar los ejes de su política de ajuste y desregulación, y protagonizar un inusual cierre con lágrimas al recordar los sacrificios personales que demanda su paso por la función pública.
Desde un escenario tenuemente iluminado y ante un auditorio expectante, el jefe de Estado no ahorró elogios hacia su propio equipo económico, poniendo especial énfasis en la figura del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, a quien blindó de las críticas sectoriales.
Entre anécdotas sobre los teléfonos que "estallaban" cada vez que se anunciaba una nueva poda de regulaciones, Milei arengó al funcionario asegurando que su labor está barriendo con viejos privilegios corporativos. Asimismo, fiel a su estilo desafiante frente a la reciente suba del riesgo país, el presidente atribuyó el repunte financiero a "convulsiones externas" y prometió que, tras calmarse la tormenta internacional, el indicador se desplomará en paralelo a una aceleración del crecimiento económico superior al siete por ciento en caso de alcanzar la reelección.
Sin embargo, el clímax de la jornada se produjo en los minutos finales de su alocución, cuando el rigor técnico dio paso a la fibra íntima. Al agradecer el galardón y dedicarlo a su círculo más cercano —con su hermana Karina aplaudiendo en la primera fila—, la voz del mandatario se quebró al mencionar a los seres queridos que cargan con los "efectos colaterales" de gobernar.
(Con información de Página12)