La papa andina, un tesoro ancestral que aún se cultiva en las alturas de Salta
Mucho antes de convertirse en un alimento presente en las mesas de todo el país, la papa andina ya formaba parte de la vida de las comunidades que habitaron los Valles de Altura del norte argentino. En la Quebrada del Toro, esa historia continúa escribiéndose generación tras generación.
En diálogo con Aries, Eva Burgos recorrió esa tradición de primera mano. Contó que es hija de un productor y pasó gran parte de su vida acompañando el trabajo en el campo. Según explicó, la mayor producción de papa andina se concentra en las zonas de Mesadas y Capillas, cerca de La Poma, donde el cultivo se desarrolla desde hace siglos.
"Hay huellas de los ancestros que vivieron allí y todavía se conservan algunas construcciones. En esos mismos lugares se sigue produciendo papa", relató, al destacar el profundo vínculo entre la tierra, la historia y la identidad de las comunidades de altura.
Además de la papa andina, las familias de la zona producen arvejas, habas y desarrollan la cría de ovejas y vacas. Sin embargo, es la papa la que ocupa un lugar central, tanto por su valor productivo como por el legado cultural que representa.
Para Burgos, conservar este cultivo significa mantener viva una parte de la historia del norte argentino. Cada cosecha refleja conocimientos transmitidos de generación en generación y una forma de producir estrechamente ligada al territorio y al respeto por las prácticas ancestrales.
Ese legado podrá conocerse de cerca el próximo 12 de julio, durante la XIV Fiesta y Feria de la Papa Andina en El Alfarcito, donde los productores compartirán las distintas variedades cultivadas en la Quebrada y el trabajo que, desde hace siglos, mantiene viva una de las tradiciones agrícolas más emblemáticas de la región.