“Familias completas vienen a pedir comida”: Alertan por comedores barriales que no dan abasto ante la crisis
El comedor “Sopita de Letras” cumple 26 años de trabajo ininterrumpido en la zona de San Antonio–Ceferino, y su historia está marcada por la solidaridad, la fe y el acompañamiento a familias y adultos mayores en situación de vulnerabilidad.
Por Aries, su presidenta, Gloria Escalante, relató que el proyecto nació hace más de dos décadas como un pequeño comedor para niños y que, con el tiempo, se transformó en un espacio de contención más amplio que hoy también incluye asistencia a familias enteras y el cuidado de adultos mayores.
“Pasó a ser para familias y ahora se generalizó todo”, explicó. Actualmente, el lugar funciona además como albergue de adultos mayores, donde viven varias personas que requieren cuidados permanentes.
“Hace dos años fue tremendo, y en estos momentos es terrible lo que se está pasando. Se sumó muchísima gente que necesita ayuda”, señaló Escalante al describir el contexto actual, marcado por un fuerte aumento en la demanda del comedor.
Según detalló, el comedor pasó de funcionar varios días a la semana a abrir actualmente solo los viernes debido a la falta de recursos, aunque aclaró que la ayuda continúa de manera permanente.
“Hoy solamente abrimos el viernes porque la situación no alcanza. No alcanza para nada”, afirmó. Sin embargo, destacó que el compromiso solidario se mantiene intacto: “Yo cocino como si fuera para mis hijos, con mucho amor y fe”.
El crecimiento de la demanda es uno de los puntos más críticos. En la actualidad, el comedor asiste a unas 30 familias registradas, muchas de ellas numerosas o con adultos mayores a cargo de niños. “Muchísimo aumentó la gente. Familias completas vienen a pedir comida”, señaló.
Estimó que, en cada jornada, el espacio termina asistiendo a alrededor de 150 personas, que reciben viandas y también ropa de abrigo. “El que viene es porque tiene hambre, y el que tiene frío es porque necesita abrigo”, resumió.
El funcionamiento del comedor se sostiene a través de padrinos solidarios, entre ellos instituciones, iglesias, vecinos y particulares que colaboran desde hace años. Escalante destacó que la ayuda llega de distintos sectores sin distinción: “Hay gente de todos lados, empresarios, iglesias, personas anónimas. Todo suma”.
Además del comedor, el lugar funciona como hogar para adultos mayores, un proyecto que nació por iniciativa familiar y que con el tiempo se consolidó como un espacio de cuidado permanente. Actualmente viven allí cuatro abuelos que reciben asistencia diaria.
Quienes deseen colaborar con el comedor pueden acercar donaciones directamente al lugar o coordinar al teléfono 3875 39-9109. “Todo lo que llega es para la gente. Acá nadie se queda con nada”, aseguró su presidenta.