El Bananazo expone el temor del sector: menos producción nacional y miles de empleos en riesgo
Productores de bananas llevan adelante una nueva edición del Bananazo para visibilizar el impacto que, según advierten, tiene la desregulación de las importaciones sobre la producción nacional y reclamar al Gobierno una revisión de la medida.
La protesta se desarrolla entre el 13, 14y 15 de agosto y busca instalar en la agenda pública la situación de una actividad que, según el sector, realizó inversiones, incorporó tecnología y mejoró su productividad durante los últimos años.
Juan Pablo Della Villa, referente de Somos ECAS, sostuvo que el reclamo apunta directamente al Ejecutivo nacional. “Lo hacemos con la búsqueda, la clave de un llamado al Gobierno a la reflexión y al detenimiento”, afirmó.
El dirigente advirtió que una mayor apertura a la banana importada podría afectar no sólo a los productores, sino también a toda la cadena laboral que depende de la actividad. “Uno no entiende con sinceridad la medida de destrucción plena de miles de puestos de trabajo y una economía en crecimiento”, cuestionó.
Desde el sector remarcan que detrás del precio final del producto existe una estructura de empleo, inversión y desarrollo regional que podría verse comprometida si la producción nacional pierde competitividad frente a las importaciones.
El pedido central del Bananazo es que el Gobierno nacional revise la desregulación y evalúe su impacto sobre el empleo, la producción y las economías regionales antes de profundizar la apertura.