Deuda
A poco de conmemorarse un nuevo aniversario de la muerte de un héroe nacional que entendió como pocos la exigencia de torcer el brazo del centralismo portuario para asegurar la liberación de todo un continente, el gobernador de Salta Gustavo Sáenz mostró que varias generaciones abandonaron los propósitos de Güemes. El mandatario planteó cuestionamientos al Gobierno nacional, como si no hubiesen transcurrido más de dos centurias desde que al frente de un grupo de gauchos honrados y valientes, el prócer salteño escribiera las páginas más brillantes de la historia provincial.
Por supuesto que sin el mismo tono ni con la misma decisión, dejó expuesto que se deben igualar las oportunidades. “El interior profundo no tiene las mismas posibilidades”, según dijo el gobernador Sáenz al reclamar una mayor presencia del Estado nacional en las provincias del interior.
Apenas dado el primer grito de libertad, en 1810, el héroe que hoy se homenajea confrontó con Buenos Aires. Fue separado del triunfo de Suipacha y su tenacidad le permitió permanecer en un ejército que tenía por delante todo por hacer. Llevar adelante lo que estaba convencido correspondía, lo empujó a ir en contra de las autoridades de Buenos Aires pero cumplió con su papel, que no era otro que el dejar “bien puesto el honor de las armas", como le había pedido el General Manuel Belgrano, el conductor del Ejército del Norte.
Junto a su eficiente carrera militar, cargó también sobre sus espaldas el destino de Salta y como su gobernador, profundizó su confrontación con las autoridades que antes de la declaración de la independencia en 1816, gobernaban un país naciente. El director Supremo José Rondeau lo declaró Reo de Estado y Traidor a la Patria, suspendiendo la remisión de recursos. El héroe gaucho resistió y nuevamente el centralismo claudicó.
También soportó el asedio de los jefes realistas, que pretendieron sobornarlo a cambio de dejarles entrar a Salta y Jujuy. “Su respuesta, fechada el 21 de octubre de 1816, además de justificar algunas estatuas y algún feriado anual, interpela a algunos políticos de nuestro tiempo”, destacó Vidal Mario, periodista y figura clave del revisionismo histórico.
“No quiero favores con perjuicio para mi país: éste ha de ser libre a pesar del mundo entero”, le contestó al General Pezuelas. Si las fechas conmemorativas de los hechos históricos relevantes sirvieran para reencauzar los episodios de la vida política e institucional actual, seguramente la de este 17 de junio significarían un aporte sustancial al fin de debates y negociaciones extendidas en torno de situaciones que avergüenzan al país.
El hombre que luchó para alcanzar el poder que le permitiera no solo asegurar la libertad sino mejorar la vida de sus congéneres, sin importar pertenencia social o ideológica, sabía que sus objetivos debían trascenderlo. Requería poner trabajo y empeño -tal cual lo hizo- sin buscar las recompensas materiales.
Los propósitos del General Martín Miguel de Güemes trascendieron pero su conducta, sacrificio y entrega no fueron emulados. El país entero está en deuda.
Salta, 17 de junio de 2026