Desafío
A meses de asumir la conducción de la Iglesia, el Papa Francisco comenzó a construir un fuerte vínculo con las nuevas generaciones, mostrándoles un camino espiritual, social y pastoral para que puedan vivir el Evangelio con alegría, compromiso, libertad y creatividad. Autor de la icónica frase “Hagan lío” llenó esa exhortación de gestos y palabras. Hubo un Sínodo para ellos y luego un documento que va a trascender a la actual generación. ¡Cristo vive y te quiere vivo!” fue su sentencia.
En la Argentina, los actuales son tiempos difíciles para los jóvenes. Junto a los niños, integran la franja más nutrida de pobres e indigentes, pueblan los espacios laborales informales y son presas de adicciones, con las que adormecen los sueños que van abandonando. Pero también son los que estudian, crean y encarnan las esperanzas de toda la sociedad.
En esa complejidad los vio el Pontífice argentino y en esa imagen sumó a todos los jóvenes del mundo, cuya atención llamó de manera permanente. Es así que hizo historia participando en cuatro Jornadas Mundiales de la Juventud, dejando en cada una de ellas mensajes memorables:
Asumió el Papado en marzo de 2013 y en julio encabezó en Río de Janeiro el primero de los encuentros juveniles a los que concurrió para mantener un diálogo directo. Fue allí donde planteó que salgan, que hagan lío en las diócesis. “No balconeen la vida”, les dijo a más de un millón de chicos que lo siguieron, incluso debajo de la lluvia.
Luego fue Cracovia en 2016, donde Francisco habló del riesgo, del coraje de seguir a Jesús más allá del confort. En 2019 llegó a Panamá y se mostró hablando en el lenguaje juvenil, atravesado por la tecnología y reconociendo la influencia de las redes sociales en sus vidas. “La Iglesia no es un flashmob, sino una historia de amor con Dios”, les enseñó.
Lisboa, en 2023, fue su última oportunidad e insistió en la necesidad que los jóvenes no tengan miedo para encarar sus proyectos. Les marcó que “en la Iglesia hay lugar para todos, sin importar su historia, su herida o su duda”. Pero además, trató de convencerlos de que son “el ahora de Dios”.
Uno de los capítulos más importantes de su tarea de inclusión juvenil fue la habilitación, en 2018 en el Vaticano, de un gran espacio de diálogo intergeneracional. El Papa Francisco convocó a obispos, expertos, consagradas/os y jóvenes de todos los continentes para hablar con ellos y no solo sobre ellos. Participaron incluso quienes no profesaban la fe católica, Como conclusión de la Asamblea Sinodal de octubre de ese mismo año se conoció la exhortación apostólica Christus vivit, en el que la denuncia los “falsos brillos” que deslumbran a las juventudes hoy: el consumismo, las redes sociales vacías y las relaciones sin raíz.
Como un homenaje al Papa Francisco, la Iglesia puede sumarse a la tarea que la sociedad en general tiene frente a cuestiones urgentes, como la violencia que está dominando las relaciones entre jóvenes y que se expresa en los ámbitos propios de sus actividades: la escuela, los clubes o los espacios de diversión.
Debe tomar el desafío que le dejó, de asumir una pastoral juvenil misionera, creativa y acompañante.
Salta, 21 de abril de 2026