Glaciares: Soberanía y unidad en Salta
Hoy queremos hablar de Glaciares: Soberanía y unidad en Salta
Y quiero empezar aclarando algo que muchas veces se dice rápido y no se explica:
Cuando hablamos de la Ley de Glaciares, no hablamos solo de hielo.
Hablamos de agua…
Y la ley actual protege no solo los glaciares, sino también el ambiente periglaciar, que es donde se almacena y regula el agua en zonas como la puna.
Ahí está la clave para Salta.
Porque en nuestra provincia hay pocos glaciares visibles, pero hay una gran cantidad de zonas periglaciares que sostienen el equilibrio hídrico en un territorio donde el agua no sobra.
Ahora, ¿qué se está discutiendo?
A través de audiencias públicas se intenta flexibilizar esa protección, especialmente en el ambiente periglaciar, para habilitar actividades extractivas.
Y acá van algunos datos concretos.
Según el Inventario Nacional de Glaciares, en Salta los glaciares son pocos y marginales, pero las áreas periglaciares son extensas y estratégicas en toda la región de la puna.
. La minería de litio puede requerir millones de litros de agua por día por proyecto, en una de las zonas más áridas del país.
. Argentina es uno de los principales reservorios de litio del mundo, y Salta es parte central de ese mapa, con múltiples proyectos en explotación y exploración.
Entonces la discusión no es menor.
Porque lo que está en juego es si cuidamos esas reservas de agua…
o si las ponemos al servicio de un modelo extractivo sin control real. Y en ese contexto aparece un dato político que no se puede ignorar.
En una discusión clave para el futuro de nuestros recursos,
Salta tuvo una participación mínima.
Un solo representante.
Y esto hay que decirlo como corresponde:
Eso es un signo de debilidad política.
Porque una provincia con recursos estratégicos no puede ir a discutir su futuro sin peso, sin presencia y sin una posición firme.
Entonces la pregunta es inevitable:
¿Quién está defendiendo a Salta?
Porque cuando no estás en la mesa,
Otros deciden por vos por nosotros.
Y además hay que mirar el contexto completo.
Porque esto no pasa en el vacío.
Hay un Gobierno Nacional que promueve el retiro del Estado,
que debilita controles,
y que abre la puerta a intereses externos.
Y hay una lógica internacional muy clara, donde países centrales y grandes corporaciones buscan garantizarse recursos estratégicos como el litio.
Y eso se traduce en decisiones que muchas veces no se toman pensando en Salta…
ni en la Argentina.
Se toman pensando en otros intereses.
Entonces hay que decirlo sin vueltas:
Si no hay control,
Si no hay decisión política fuerte,
Esto no es desarrollo.
Es entrega de recursos.
Y mientras tanto, los que pagan las consecuencias son siempre los mismos:
los trabajadores,
los jubilados,
los jóvenes,
los que necesitan producción, empleo y oportunidades reales.
Por eso esta discusión no es técnica.
Es profundamente política.
Y nos lleva a lo más importante: la unidad.
Pero no cualquier unidad.
UNIDAD REAL
Unidad del gobierno provincial con la oposición en la provincia, todos en contra de esta posición de entrega de soberanía
Unidad de los gremios.
Unidad de los trabajadores.
Unidad de todos los sectores que entienden lo que está en juego.
Porque cuando la Argentina creció, cuando hubo industria y trabajo,
hubo organización, hubo sindicatos fuertes y hubo un Estado presente.
Hoy estamos en el camino contrario.
Y si Salta sigue dividida,
si cada uno especula,
si no hay una posición común. Asi lo que va a pasar es que vamos a seguir perdiendo soberanía.
Pero también hay algo importante para decir.
Hoy Muchos salteños estamos dispuestos a ser parte.
A acompañar.
A construir.
A defender.
Pero para eso hace falta algo fundamental:
Una decisión política fuerte.
Cuando esa decisión aparezca,
cuando haya una conducción clara para defender el agua, los recursos y el futuro de la provincia, ahí vamos a estar todos.
Porque lo que está en juego es demasiado grande.
Y si no reaccionamos ahora…
Que vamos a dejar a nuestros hijos:
una provincia con menos agua,
menos control
y menos futuro.
Y después no va a haber discurso que lo explique.
La pregunta final es simple:
¿Vamos a estar a la altura para defender Salta…
o vamos a dejar que la sigan decidiendo desde afuera?