Acompañamiento
El objetivo declarado es modernizar una legislación considerada obsoleta y rígida, para estimular la creación de empleo registrado y ofrecer un marco más flexible a las pequeñas y medianas empresas, que son las grandes dadoras de trabajo. La reforma avanzará, según los anticipos, sobre varios pilares de la Ley de Contrato
Dado que un borrador sobre los puntos que se reformarán precedió al diseño del proyecto que se conocerá este martes, hubo adelantos que indican que se ampliará la jornada laboral, a través de la implementación de un sistema de “banco de horas”. También se facilitará el blanqueo de empleados y se les dará a las PyMEs y microempresas, la opción de abonar obligaciones derivadas de sentencias judiciales en hasta doce cuotas mensuales.
Uno de los puntos más controvertidos que se conoció es el que pretende establecer convenios laborales más flexibles. Esta propuesta enerva enérgicamente al espinel sindical, que observa que el poder de los gremios puede verse severamente afectado si no se tienden mesas paritarias generales para cada actividad. La dirigencia advierte a sus bases que pueden perder capacidad de negociación de las condiciones de trabajo frente a las empresas.
Otras modificaciones plantearán el fraccionamiento del período de vacaciones e incursionará en la cuestión del salario con figuras de triste historia en tiempos no muy lejanos. Es el caso de la recuperación de la figura del salario en especie o “ticket canasta”.
Otras propuestas tienen que ver con un paquete de incentivos fiscales dirigidos a las pequeñas y medianas empresas que contraten nuevo personal. Además, suman cambios en cuestiones que resultan en lo que se insiste y tiene que ver con el llamado costo laboral argentino, que quita competitividad a las empresas respecto de productos que se importan.
En el proceso de análisis del borrador del proyecto de ley que se tratará en las sesiones extraordinarias que comenzarán el miércoles 10, hubo una fuerte resistencia de la Confederación General del Trabajo y varias objeciones de la Unión Industrial Argentina a ciertos aspectos de su texto inicial. De allí que se esperan intensas sesiones de trabajo en comisión para habilitar su tratamiento en el recinto. Es cierto que el gobierno libertario sigue en negociaciones con los distintos sectores políticos que tienen representación parlamentaria, pero también hay una fuerte presión desde el oficialismo por lograr que las reformas que se logren sirvan a su proyecto político de cambios sustanciales en el país.
Especialistas, académicos y dirigentes de distintos ámbitos sociales y económicos han hecho oír su voz con el objetivo de defender el trabajo y la producción. Con datos objetivos y opiniones fundadas tratan de acompañar la tarea legislativa, que es eminentemente política.
Una de esas voces es la de la Iglesia Católica, que en este tiempo de Adviento no se sustrajo de realizar un aporte desde su condición de institución social de fuerte influencia en el país. Los prelados buscaron caminos para llegar con su mensaje, incluso exhortando al cuerpo social a participar, dada la envergadura de la tarea a desarrollar por sus representantes.
Considerando que el empleo es un derecho fundamental y un bien para las personas, se pronunció por un trabajo mancomunado. La Pastoral Social de Rosario tomó la posta y en documento destacó que la Doctrina Social de la Iglesia insiste en que los grandes acuerdos nacionales y las reformas que se propongan deben nacer del diálogo sincero entre el Estado, los trabajadores y los empresarios.
Las que vienen son reformas que no excluyen a nadie. En consecuencia, comprometen a cada uno a pensar con sentido comunitario las propuestas en debate.
Salta, 08 de diciembre de 2025