Opinión Mario Ernesto Peña 26/08/2025

Milei y la confusión con la democracia

El presidente ignora el rol vital de la oposición y genera preocupación. La democracia implica respeto y límites.

Uno escucha que hasta se duda de si Javier Milei ha leído libros de economía. Pero más allá de eso, hay algo que parece no comprender: la democracia. Gobernar es ejercer el poder que el pueblo le otorgó en las urnas, pero en paralelo está el rol de la oposición, que también existe porque la gente votó y eligió a sus representantes.

El Presidente, sin embargo, pareciera creer que lo ideal sería que todos se hicieran “mileístas” y que desaparecieran espacios históricos como el Partido Justicialista. ¿Será ese su proyecto? ¿O pretende que lo ayuden a gobernar de la misma manera en que él ayudó cuando estaba en la vereda de enfrente? Porque si de memoria hablamos, todos recordamos que Milei jamás acompañó nada como opositor.

La oposición es parte vital de la democracia. Los senadores y diputados están en sus bancas porque ganaron elecciones, de la misma forma en que Milei ganó la presidencia. No puede tratárselos con el desdén de quien cree que ocupan sus lugares por capricho o acomodo. Han sido votados por el pueblo, como él. Nadie secuestró nada.

Si de secuestro hablamos, hoy es el país el que parece estar atado por un Poder Ejecutivo que ni escucha al Legislativo ni respeta demasiado al Judicial. El mensaje presidencial, entonces, no solo suena equivocado: también es peligroso.

De todas maneras, vivimos en democracia. Eso significa que Milei tiene derecho a decir lo que le parezca, y nosotros tenemos el mismo derecho a marcarle los límites, siempre con respeto. Ese es el verdadero juego democrático.

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