El legado de Francisco
Ayer la Conferencia Episcopal Argentina planteó la necesidad de una economía con rostro humano.
“La política no debe someterse a la economía, ni ésta a la tecnocracia.” Dijeron los obispos luego de días de deliberación.
En consonancia con la reflexión que muchos venimos haciendo hace tiempo, remarcaron que el mercado, por sí solo, no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social. “Es imperioso que política y economía dialoguen al servicio de la vida”.
La Iglesia Argentina nos invita a promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad para generar nuevos puestos de trabajo, “el trabajo digno es el principal organizador de la vida social”.
La falta de trabajo, prosigue el documento, “hiere profundamente la dignidad de las personas y puede conducir al desaliento, al aislamiento y a la pérdida de sentido. El trabajo sin derechos no es bendición, es explotación”.
Señaló, también, la importancia de la articulación de los diversos actores sociales, refiriéndose al Estado, las empresas, los sindicatos, las economías regionales, cooperativas, emprendedores y movimientos sociales.
Llamando a fortalecer la reflexión y el pensamiento crítico para discernir los signos de los tiempos. La conferencia episcopal invitó a "una valiente revolución cultural".
Es una exigencia ética y evangélica fundamental la opción preferencial por los más pobres, destinatarios privilegiados del Evangelio y la Justicia Social.
La inequidad y la falta de un desarrollo humano integral no construye la paz, señalaron.
A su vez el arzobispo de Buenos Aires pidió que la Argentina sea "una casa de reconciliación" e hizo un fuerte llamado de atención acerca del cuidado de los más necesitados, haciendo referencia a la crítica situación por la que atraviesan jubilados, pensionados y las familias de personas con discapacidades.
También pidió “salir del chiquero de las descalificaciones y del odio, para ponernos de pie, y animarnos a dar el paso hacia la reconciliación entre los argentinos. Sólo desde allí podremos gestar una sociedad más humana", dijo.
Importantes reflexiones recordando el legado de Francisco ante la cultura del descarte y la globalización de la indiferencia, que ignoran a los más vulnerables.