Reformas y contexto
Es importante entender el contexto en el que se pretende impulsar esta reforma.
Se perdieron 223.796 empleos desde que asumió el actual gobierno hasta el mes de agosto de este año.
En los primeros 8 meses del año se registraron 6 caídas. Solo en el mes de agosto se cayeron 13.062 puestos de trabajo.
Contradiciendo el relato oficial, en esa caída del empleo en agosto, es en el sector privado donde más impactó la caída, 10.555 de los 13.062 corresponden a ese sector. El sector público tuvo una baja de 1755 trabajadores y casas particulares 772.
Si levantamos la mirada profundizaremos el análisis de que es lo que ha pasado desde el inicio de la actual gestión, hasta el mes de agosto de este año, de los 223.796 puestos de trabajo registrado que se han perdido, 138.573 corresponden al sector privado, 60.509 al sector público y 24.714 a casas particulares.
En el mismo período analizado creció la cantidad de monotributistas en 121.740. Haciendo un análisis rápido, podemos decir que el saldo de la gestión Milei, hasta ahora, viene haciendo crecer de forma pareja el desempleo y la precarización del empleo.
Entendamos que el crecimiento de monotributistas en un número más o menos similar a la mitad de la caída del trabajo registrado, significa que ha mutado el empleo a otras condiciones, con menos derechos, igual cantidad de trabajadores que ha perdido su trabajo, todo esto en línea con lo que plantea el gobierno para la totalidad del trabajo registrado en nuestro país, a través de la reforma.
Si a los datos del desempleo y subempleo le sumamos que los salarios reales registrados continúan aún debajo del promedio de hace dos años, esto es previo a la asunción del nuevo gobierno, completamos el panorama desolador que viven los trabajadores en la actualidad.
Marcaba lo importante de entender el contexto en el que se pretende discutir la reforma laboral. Viendo los datos duros respecto a la situación del empleo en la Argentina, no podemos esperar de la reforma anunciada, otra cosa diferente a un crecimiento aún mayor del desempleo, mayor precarización y una fuerte pérdida de poder adquisitivo del salario de los trabajadores.
Mas allá de la tremenda injusticia que representará el crecimiento de la inequidad social, seguir promoviendo la caída del ingreso de los trabajadores seguirá afectando la actividad económica, lastimando así la ya bajísima sustentabilidad del modelo económico impulsado por el gobierno.