
El Gobierno busca aislar la tensión con García Cuerva y evitar una pelea con la Iglesia
Ivana Chañi
El Gobierno decidió no escalar públicamente la tensión con la Iglesia, pese a los nuevos cuestionamientos del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. La línea definida por Javier y Karina Milei es mantener a las primeras figuras oficiales fuera de la discusión y evitar que las diferencias deriven en un enfrentamiento con la institución.
La incomodidad, sin embargo, existe. García Cuerva sostuvo que el papa León XIV encontrará durante su visita de noviembre “una Argentina herida” y “dividida”, además de referirse a la pobreza y la crisis social. Dentro del oficialismo cuestionan sus posiciones y diferencian al arzobispo porteño de Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.
La reconstrucción publicada por Infobae señala que la estrategia oficial consiste en permitir respuestas desde segundas líneas, mientras ministros y funcionarios de mayor peso mantienen silencio. Uno de quienes salió al cruce fue Felipe Núñez, asesor del ministro Luis Caputo.
El escenario adquiere mayor sensibilidad a poco más de un mes de la prevista llegada de León XIV a la Argentina, entre el 8 y el 11 de noviembre. En el Gobierno esperan que durante la peregrinación a Luján vuelvan a aparecer cuestionamientos sociales desde sectores de la Iglesia, pero buscan que esas diferencias no alteren el vínculo institucional con el Episcopado.


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