
El empleo privado formal se mantiene en el mismo nivel de 2016

La Argentina atraviesa una “década perdida” en materia de empleo privado formal: en mayo de 2026 había alrededor de 6,13 millones de asalariados registrados en empresas privadas, prácticamente la misma cantidad que en julio de 2016. El retroceso se profundizó durante el último año, con 12 meses consecutivos de caída, y dejó 241.000 puestos menos que en noviembre de 2023, pese a que la actividad económica se encuentra por encima de aquel nivel. Los últimos informes oficiales y privados coinciden, además, en que el deterioro no termina en la cantidad de puestos: las contrataciones se debilitaron y aumentó el peso de las ocupaciones sin protección laboral.
El informe de agosto del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del IIEP UBA-CONICET pone números a ese retroceso. En mayo, el empleo asalariado privado volvió a caer en 9.100 puestos, un 0,1% mensual, y completó un año seguido de bajas desde junio de 2025. Frente a noviembre de 2023, la contracción acumulada alcanzó el 3,8%, mientras que en la comparación interanual desaparecieron alrededor de 135.000 empleos.
La dimensión del estancamiento aparece con mayor claridad al ampliar la comparación histórica. De acuerdo con EDIL, los aproximadamente 6,132 millones de asalariados privados registrados de mayo de 2026 se acercan a los 6,169 millones que había en julio de 2016, es decir 37.000 empleados menos. El nivel actual también se encuentra un 4,3% por debajo del máximo de la serie, alcanzado en agosto de 2023. El propio informe sintetizó este escenario bajo la definición de “la década perdida”.
Los datos oficiales de la Secretaría de Trabajo muestran el mismo deterioro reciente. En mayo de 2026, el empleo asalariado registrado privado alcanzó los 6,107 millones de trabajadores en la serie utilizada por el organismo y quedó 0,1% por debajo de abril. La tendencia descendente comenzó en septiembre de 2023, tuvo una recuperación parcial entre octubre y diciembre de 2024 y volvió a deteriorarse desde junio de 2025.
La particularidad es que la destrucción de puestos convive con un nivel de actividad superior al de fines de 2023. EDIL señala que, mientras la actividad económica se ubicaba en mayo 4,9% por encima de noviembre de 2023, el empleo privado registrado acumulaba una caída de 3,8%. Así, la recuperación de la actividad no se tradujo en una recomposición equivalente del trabajo asalariado formal.
Industria y comercio, en el centro de la pérdida de puestos
Según datos del SIPA, el retroceso tampoco se distribuyó de manera uniforme entre las actividades. En mayo, ocho sectores redujeron su número de trabajadores según el informe oficial, con bajas destacadas en Pesca (-2,9%), Construcción (-0,5%), Comercio y reparaciones (-0,3%), Transporte (-0,3%) e Industria manufacturera (-0,3%). En términos interanuales, el empleo privado cayó 2,2%, equivalente a 137.500 trabajadores menos.
En cantidad de puestos, Comercio, Industria y Construcción volvieron a encabezar las pérdidas en mayo, con 4.200, 3.200 y 2.000 empleos menos, respectivamente. EDIL advierte que los primeros dos sectores vienen liderando la contracción desde septiembre de 2025. En el caso de la industria, la caída es más prolongada: desde septiembre de 2023 perdió casi 90.000 puestos, de los cuales alrededor de 52.000 corresponden a los últimos doce meses.
La Construcción también permanece entre los sectores más golpeados. Después de registrar aumentos en diciembre de 2025 y enero de 2026, estabilidad durante febrero y marzo y una baja en abril, el empleo volvió a retroceder 0,5% en mayo. Con 378.000 trabajadores, quedó entre los niveles más bajos de la serie iniciada en 2009, exceptuando los registros de la pandemia y de la propia fase contractiva de 2024-2025. Desde su máximo de mayo de 2023, el sector perdió 93.000 empleos.
Menos contrataciones y señales de que el deterioro continuó en junio
Los indicadores adelantados tampoco mostraron un cambio de tendencia inmediato. La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) reveló que en junio el empleo privado registrado en empresas de más de diez ocupados volvió a caer 0,1% y acumuló ocho meses consecutivos sin crecimiento. Frente a junio de 2025, la contracción llegó al 1,3%.
El movimiento del mercado laboral también perdió intensidad. En junio bajaron tanto las incorporaciones como las desvinculaciones y ambas quedaron por debajo del promedio de los últimos doce meses. La tasa de entrada fue de 1,6 y la de salida de 1,7, por lo que continuó existiendo una brecha negativa para el empleo. A su vez, la tasa de búsqueda de personal cayó hasta el valor más bajo del último año.
C-P Consultora profundizó la comparación histórica y sostuvo que la actual crisis del empleo privado registrado ya acumulaba alrededor de 135.000 puestos perdidos, equivalente al 97% de la caída registrada entre diciembre de 2023 y julio de 2024. Al excluir la construcción, la consultora estimó que la contracción actual alcanza los 127.000 empleos, frente a los 70.000 de aquella etapa, y señaló que la crisis de 2023-2026 supera a la observada entre 2018 y 2019.
Las empresas, sin embargo, mostraron alguna señal favorable hacia los próximos meses. En junio, el 5% esperaba modificar su dotación: 3,2% proyectaba aumentarla y 1,9% reducirla, lo que dejó expectativas netas positivas de 1,3%. Construcción e Industria manufacturera presentaron las mejores perspectivas de contratación, mientras que Servicios comunales, sociales y personales continuaron con expectativas negativas.
Del empleo formal a trabajos sin protección
La contracción del empleo registrado ocurre al mismo tiempo que otros indicadores muestran un crecimiento de las formas más precarias de inserción laboral. Un dossier del Instituto Argentina Grande (IAG), elaborado sobre microdatos de la EPH, calculó que en el primer trimestre de 2026 el 45,2% de los ocupados analizados se encontraba en situación de “desprotección laboral”, categoría que utiliza para identificar a trabajadores sin las condiciones de protección o estabilidad definidas en su metodología.
Según ese estudio, entre 2024 y 2026 se sumaron 626.000 puestos desprotegidos, mientras se perdieron 56.000 puestos considerados protegidos y 212.000 empleos públicos. El IAG sostuvo que los puestos que desaparecieron del sector público y del privado formal no fueron compensados por otras ramas formales y vinculó ese proceso con la expansión de trabajos de baja calidad.
El deterioro resulta especialmente marcado entre los jóvenes. Para las personas de entre 18 y 26 años, la tasa de desprotección laboral pasó del 53,4% al 61,6% en dos años. En ese período, los varones jóvenes perdieron 30.000 empleos públicos y 96.000 puestos privados protegidos, mientras parte de quienes quedaron afuera pasó a tareas precarias. En total, el informe contabilizó 160.000 puestos de calidad menos para los jóvenes entre 2024 y 2026.
El conjunto de los indicadores deja así un mercado laboral en el que el problema excede la última caída mensual: el empleo privado formal volvió a cantidades de trabajadores comparables con las de una década atrás, acumula un año consecutivo de retrocesos y todavía no muestra una recuperación sostenida.
Mientras los datos oficiales registran la continuidad de las bajas y una débil dinámica de incorporaciones, los relevamientos privados muestran que una parte creciente de la ocupación se desplaza hacia puestos con menor protección, profundizando la distancia entre la recuperación de la actividad y la creación de empleo formal.
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