
La tensión en Medio Oriente escaló drásticamente tras los combates entre Israel y Hezbollah en el sur de Líbano. En este contexto, Irán lanzó un ataque con misiles balísticos contra territorio israelí, rompiendo el cese del fuego vigente desde abril y protagonizando el primer choque directo entre ambas potencias en más de un año. La respuesta de Tel Aviv fue inmediata: el ejército israelí bombardeó Teherán pocas horas después. Con este contraataque, el primer ministro Benjamín Netanyahu ignoró la presión de Donald Trump, quien había intercedido para frenar la represalia e insistió a primera hora de este lunes con un contundente: “Dejen de disparar de inmediato”.












