
Con fibras naturales y tintes de plantas, artesanos vallistos celebran su feria histórica
Agustina Tolaba
En la antesala de la 45ª edición de la Feria Artesanal de los Valles Calchaquíes, que se desarrollará del 13 al 18 de este mes, artesanos y guías locales ya ultiman detalles para recibir a vecinos y turistas. Entre ellos se encuentra Julieta Yáñez, integrante de la Red de Turismo Campesino, guía del grupo de turismo comunitario, sombrerera y coplera de San Carlos, quien destacó por Aries, el valor del trabajo artesanal y del turismo como actividad complementaria para las familias rurales.
“Somos parte de la red de turismo campesino junto a otras compañeras y artesanos que también son guías locales. En el campo hay que hacer de todo un poco para vivir, y el turismo es una actividad que complementa lo que hacemos”, explicó Yáñez, mientras se preparaba para el inicio de la tradicional feria.
Junto a su familia, Julieta trabaja con textiles elaborados a partir de lana de oveja y fibra de llama. Ella se especializa en el fieltro, con el que confecciona sombreros y otras piezas artesanales, mientras que su compañero se dedica al trenzado y a la elaboración de herramientas textiles utilizadas por otros artesanos del rubro.
La artesana contó que su vínculo con la fibra viene desde la infancia. “Desde muy chica aprendí todo el proceso: el esquilado, el lavado, el teñido y el hilado. Ya de grande, alrededor del año 2003, me entusiasmé con la técnica del fieltro, que es la que se usa para hacer la campana del sombrero”, relató.
El trabajo comienza con la obtención de la materia prima, que en muchos casos proviene de intercambios o compras a productores en la montaña. Luego sigue un proceso cuidadoso que incluye el lavado de la fibra, el uso responsable del agua y técnicas tradicionales transmitidas de generación en generación.
“Valoro mucho las técnicas antiguas, porque son las que hay que trabajar para poder lograr estas piezas”, afirmó. En su caso, el proceso continúa con el teñido —cuando así lo desea— y la formación de la llamada “campana”, base del sombrero, que luego se moldea con piezas de madera según el tipo de copa buscada.
Julieta destacó también el uso de tintes naturales, una de las características distintivas de su producción. “Trabajo con la fibra en su color natural y también con teñidos naturales. Me encanta teñir con plantas: uso cáscara de granada, chilca, aliso de río, cebolla, entre otras”, explicó.


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