Qué impacto tendrá la intervención de EEUU en Venezuela en el mercado petrolero global

El escenario internacional que se abre tras la ofensiva norteamericana introduce efectos potenciales sobre los precios, los flujos de inversión y los planes de exportación de energía.

Economía05/01/2026

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La intervención de EEUU en Venezuela podría generar una importante reconfiguración del mercado petrolero a nivel global, dado que posee las mayores reservas, y por ende, un impacto significativo en el sector energético argentino tanto en materia de exportaciones como de inversiones.

Sucede que un escenario global más competitivo y politizado dificulta la concreción de nuevos proyectos y, ante la inestabilidad regional, se debilita su atractivo como proveedor seguro de GNL.

Un fondo de inversión gestionado por Ali Moshiri, ex alto ejecutivo de Chevron, ya está buscando captar 2.000 millones de dólares para invertir en Venezuela. Varias firmas podrían seguir ese camino si se estabiliza la situación y se comienza a ofrecer seguridad jurídica.

En paralelo, el presidente Donald Trump declaró tras la captura del dictador Nicolás Maduro: “Vamos a hacer que nuestras grandes empresas petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares y reparen la infraestructura de petróleo”.

El último World Energy Outlook de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), publicado en noviembre pasado, precisa que entre 2015 y 2024 EEUU sumó alrededor de 8 millones de barriles diarios a su producción de petróleo, un incremento que superó el crecimiento de la demanda global y contribuyó a mantener los precios bajo presión.

Sin embargo, de cara al futuro, el organismo advierte que el abastecimiento del consumo de crudo proyectado hasta 2050, bajo el actual marco de políticas, no podrá apoyarse en una sola región.

Para cubrir ese aumento será necesario incorporar múltiples fuentes de oferta, incluidos países hoy sujetos a sanciones —como Rusia, Venezuela e Irán— y una mayor participación de los productores de menor costo del Golfo Pérsico.

En este contexto, Emilio Apud, ex secretario de Energía y consejero académico de la Fundación Libertad y Progreso, resaltó que Venezuela atesora la principal reserva comprobada de crudo a nivel mundial. Aún con más de 300.000 millones de barriles, solo produce 0,9 millones de barriles diarios (mbd).

“Venezuela llegó a producir en los ’90, antes del chavismo, hasta 3,5 mbd. Para volver a conseguir ese nivel sería necesario una inversión del orden de los USD 50.000 millones, dado el estado deplorable de equipos e instalaciones, y un plazo de entre 5 y 10 años”, señaló Apud.

Por lo tanto, “este episodio venezolano no incidirá en el precio del petróleo por ahora y solo lo haría si mediara la concreción de esas ingentes inversiones y la evolución de un mercado de mediano y largo plazo, condicionado por la transición energética, por más que Trump se empeñe en negar la incidencia antropogénica en el cambio climático”, sostuvo el especialista.

Según Apud, la industria petrolera estadounidense sería la principal beneficiaria de un eventual revival petrolero en Venezuela, tanto por razones geopolíticas como por la necesidad de importar crudo pesado —característico de ese país— para abastecer a las numerosas refinerías diseñadas para procesarlo, ubicadas mayormente en la costa del Golfo de México, rebautizado por Trump como Gulf of America.

Por su parte, Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy y ex Secretario de Planeamiento Energético, remarcó también que en las últimas dos décadas, la producción petrolera venezolana cayó de cerca de 3 millones de barriles diarios a unos 800.000.

Como consecuencia de la intervención norteamericana, en el mediano plazo, un repunte de la producción implicaría una mayor oferta global de crudo y una menor dependencia de América respecto del petróleo de Medio Oriente.

De acuerdo a Dreizzen, en un marco en el que los precios ya venían en caída por la revolución del No Convencional en EEUU, esto sumaría una presión adicional a la baja.

Sobre el impacto en la Argentina puntualmente, en el corto plazo, sería prácticamente nulo: no se esperan cambios relevantes en los precios internacionales del petróleo. En el mediano plazo, el efecto tampoco sería relevante.

“Solo si el proceso de normalización resulta exitoso y Venezuela logra recuperar volúmenes significativos de producción podría observarse una baja de los precios, aunque no sería sustancial. De hecho, un indicador de la actual dinámica del mercado es que el estallido de un conflicto en Medio Oriente hace apenas dos meses no provocó un salto en las cotizaciones del crudo”, apuntó Dreizzen.

No obstante, a criterio del especialista, existe un segundo efecto potencial en términos locales: algunas compañías internacionales con carteras globales podrían reorientar inversiones hacia Venezuela, en función de decisiones estratégicas que implican priorizar unos países sobre otros.

“Es un comportamiento ya observado en el sector, como en el caso de Exxon, que optó por concentrarse en Guyana y en el shale estadounidense, aunque se trata de movimientos que se definen en horizontes de mediano plazo”, explicó.

En tanto, la consultora especializada Paspartú consideró que los países productores como Argentina enfrentan ahora un escenario más exigente: en GNL, la consolidación de EEUU como proveedor dominante y la ampliación de la capacidad global reducen el margen para nuevos proyectos greenfield, principalmente si requieren de un Project Finance en la FID (Decisión Final de Inversión).

En petróleo, avances como el proyecto VMOS (Oleoducto Vaca Muerta Sur) ofrecen una ventana de exportación más cercana, pero fuertemente condicionada por los precios internacionales.

La Estrategia de Seguridad Nacional (NSS, por sus siglas en inglés) del gobierno de Trump no define directamente el destino de estos proyectos, pero sí configura un entorno más competitivo y politizado, que limita la capacidad de maniobra de quienes buscan insertarse como nuevos exportadores.

“A partir de la operación militar de EEUU en Venezuela, la Argentina podría ver afectada su exportación: si –en el corto plazo– el precio sube (por la incertidumbre geopolítica y el retiro de producción), los planes de inversión en Vaca Muerta podrían acelerarse; pero si –en el mediano plazo– el Brent desciende, podrían ralentizarse", afirmaron desde Paspartú.

Al mismo tiempo, “la Argentina dejaría de contar con un activo intangible a la hora de ‘vender’ su producción –principalmente en materia de GNL– y atraer inversiones, pues Sudamérica dejaría de ser una ‘región de paz’, alejada de conflictos regionales (étnicos, militares, migratorios, etc.)“, remarcó la consultora.

“Los potenciales offtakers destacan la posición de Argentina a la hora de diversificar oferentes, por su ubicación geográfica –sin estrechos que atravesar– como por su alejamiento de toda zona ‘caliente’. La pérdida de esta ventaja comparativa podría situar al GNL de Vaca Muerta en una posición menos relevante en la geopolítica“, agregó.

En lo que hace la valorización financiera de las petroleras argentinas, un informe del equipo de research de Puente sugiere que los efectos no serán inmediatos. “No esperamos que los sucesos en Venezuela tengan un impacto directo en el mercado local. De hecho, no hubo movimientos significativos en los soberanos hoy. Incluso los impactos indirectos en compañías argentinas a través del precio del petróleo llevarían tiempo, por no decir años, dado que todavía hay bastante incertidumbre sobre lo que va a suceder". señaló el reporte.

Infobae

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