El tren geopolítico del Norte Grande
El asunto de los ferrocarriles para nosotros no se trata de una cuestión meramente logística u operativa: no se trata únicamente de bajar costos de flete o expandir las operaciones del Tren a las Nubes. Hablar de los ramales C14 y C15 es hablar de la dimensión geopolítica que tiene nuestra provincia y de las estrategias de desarrollo que se abren en ese sentido.
Hablar del ramal C14-Huaytiquina, por ejemplo, es hablar de una política de Estado Nacional y provincial que empezó en la década del 20 con un decreto de Hipólito Yrigoyen en acuerdo con sus ministros. Pasaron décadas de vaivenes en la historia nacional hasta que finalmente durante el gobierno de Juan Domingo Perón, en 1948, se inauguró el tramo que terminó por conectar Salta-Socompa. Quizás se trate de uno de los mejores ejemplos sobre a qué nos referimos cuando decimos política de Estado: Al sueño de la salida al Pacífico y a la obra la empezaron los radicales, la continuaron los conservadores incluso durante la década infame y la terminó el peronismo.
Después pasó lo que pasó con el sistema ferroviario argentino: desmantelamiento durante la dictadura y desmantelamiento durante los años 90. Y Salta se llevó una de las peores partes: ¿Cuántos pueblos quedaron abandonados una vez que el tren dejó de pasar? ¿Cuántas economías regionales se quedaron aisladas del circuito comercial? Por eso en esta patriada que impulsó el gobernador Gustavo Sáenz y que hemos llevado a todas las provincias de la región, hemos logrado el apoyo de los vicegobernadores y del Parlamento del Norte Grande a nuestro planteo.
Quizás a más de 100 años hayamos aprendido la lección y ojalá esta vez, en este mundo que nos vuelve a ofrecer una oportunidad, seamos capaces de aprovecharla.
El gobernador Sáenz comunicó el compromiso asumido por parte del Gobierno Nacional en la figura del jefe de Gabinete Diego Santilli para que se incluyan de manera obligatoria las obras de los ramales C14 y C15 en las convocatorias a inversores. La infraestructura de Salta no puede ser una cuestión opcional ni librada a la buena voluntad del mercado. A los salteños sí nos importan nuestros ferrocarriles, y a todo el Norte Grande también. Sabemos que con la salida al Pacífico se puede convertir a Salta en un nodo productivo, logístico y exportador competitivo ante a los principales bloques económicos del mundo. Esa la posibilidad de un desarrollo productivo y de servicios con valor agregado e igualdad de oportunidades para los salteños. Quizás perdimos mucho tiempo mirando al puerto de Buenos Aires sin comprender que desde Salta, con el Corredor Bioceánico, podemos estar mejor conectados y más cerca del mundo.
Hablábamos de estos temas con Hernán Brienza, gran periodista, escritor y politólogo que estuvo de paso por nuestra provincia. Viene de presentar un libro que se llama “La Argentina imaginada”, donde recorre la historia del pensamiento nacional y reflexiona sobre la necesidad de revertir la “perversa dinámica social que mantiene al país preso de un virtual empate hegemónico”. La política en serio es apasionante aunque no sea taquillera para redes sociales. Es la forma en la que podemos hacer conversar en un diálogo productivo al pasado con el presente y el futuro. Quizás, luchar por causas como la de los ferrocarriles —que hace más de un siglo supieron ser política de estado por encima de cualquier grieta— nos devuelva la chance.