Ciberataque sin precedentes en Francia: hackean heladeras de supermercados y pudren toneladas de comida
Una nueva y perturbadora faceta de la guerra híbrida golpeó directo a la mesa de los franceses. Durante la madrugada, un ciberataque de escala masiva vulneró los sistemas de refrigeración de cientos de supermercados pertenecientes a las cadenas Coopérative U, Intermarché, E.Leclerc y Monoprix en todo el territorio galo. Los atacantes lograron infiltrarse en versiones desactualizadas de un software de gestión de la firma danesa Danfoss, forzando la activación de los sistemas de descongelado y programando la inyección de aire caliente a 50 grados. El sabotaje elevó la temperatura interna de las vitrinas a 36 °C, destruyendo de forma irreversible toneladas de alimentos frescos y congelados.
El impacto económico de la incursión digital se proyecta en varios millones de euros, además de haber generado un riesgo físico real para las instalaciones. Según confirmó la Fiscalía de París, la manipulación remota de los equipos provocó conatos de incendio en diversos establecimientos, lo que motivó la apertura de una investigación de oficio a cargo de la Oficina de Lucha contra la Ciberdelincuencia. La gravedad del episodio escaló hasta las más altas esferas del gobierno francés, con el primer ministro Sébastien Lecornu siguiendo de cerca los peritajes en un escenario que las autoridades ya califican como un ataque directo a la infraestructura crítica de abastecimiento.
La sofisticación del hackeo encendió las alarmas de la Unión Europea sobre la vulnerabilidad de la tecnología operativa conectada a internet. El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, condenó con firmeza la maniobra y advirtió que la instrumentalización del suministro de alimentos se ha convertido en una amenaza tangible dentro del continente. Mientras las empresas afectadas trabajan a contrarreloj para evaluar los daños e implementar parches de seguridad, el sector de la gran distribución enfrenta el desafío de blindar equipos industriales que, diseñados originalmente para la eficiencia operativa, jamás fueron concebidos para resistir tácticas de ciberguerra.